Ahora que miramos hacia adentro
Una nueva Semana Santa con albricias del cielo, que viene para gozarse en la calle junto a cada paso > No olvidemos a quienes más sufren
Domingo de Ramos 2026, ya lo tenemos aquí, como antesala de siete días en los que mirar hacia adentro y, a la par, expandir todo nuestro interior como forma de reencontrarnos con nosotros mismos y derramarlo entre quienes nos rodean y quizá no los tenemos siempre a mano por el trabajo y la distancia de la emigración forzada. En la creencia en nuestras imágenes de toda la vida, las que mamamos desde pequeños y en la creencia fundamental en la condición humana como baluarte de superación permanente y la que siempre conjuga el verbo compartir como condición indispensable para seguir creciendo como sociedad libre e igualitaria, pero también deseosa de nunca abandonar los pellizcos del alma. Así lo ve desde chico el “señor Jota” y ahora reverbera esos días de antaño con los que se suceden en nuestras calles con sus cofradías.
Esta nueva Crónica de la Semana de fin de mes, la tercera del año en curso y que viene a coincidir con el adiós a la Cuaresma y con la llegada de los días del amor fraterno, supone un aldabonazo a la conciencia de todos los cristianos y de quienes aún no creyendo tienen el deseo de echarse a la calle y engrandecer su barrio participando en lo que se espera de ellos. Incluso cuando no se les espera, también están porque no hay mayor motivo de forjar una identidad común que la de ser partícipe desde el anonimato de algo que se vive de generación en generación y apenas tiene más explicación que esa lágrima intensa y esa alegría llorona tras un aplauso general si eres costalera y levantas a la Virgen camino del cielo, si con esa caída en tromba del trono del Cristo en tu hombro sientes un chasquido de fortaleza que amortigua cualquier dolor. Son las cosas indescifrables de una Semana Santa como la de Jaén, seria y vitalista, que no busca la alharaca y seduce por su sencillez y presencia en las calles. Algo más que un titular simplista de los periodistas que no se adentran en lo que tienen que contar, mucho más que un recorrido por la carrera oficial. Jaén, y sus pueblos y sus ciudades llevan meses preparándose para esta Pasión. Pasos que procesionan, flores, preciosidades ornamentales, cuadrantes y un orden en la procesión, motivo de orgullo y admiración. Entrar en el detalle minimalista es algo más que un relato, porque las cosas del alma apenas se pueden describir incluso con poesía. Así lo ve, al menos, el “señor Jota”, que hoy se aleja del sarcasmo y la irreverencia de cada fin de mes con la actualidad que nos ahoga, para rememorar cómo cada oficio era un día de alegría inmenso, amén de esa picardía cristiana de los monaguillos, porque de niño siempre estrenaba ropa dos días seguidos y los dos únicos días del año, Jueves y Viernes Santo. Qué tiempos, qué buenos tiempos ahora.
Cada encuentro con nuestra imagen amada es declaración de vida
Qué tiempos los de antaño, qué buenos tiempos los de ahora en la Pasión
Refranero español: “Semana Santa enmarzá, año de lluvias será... y, otro: La Semana Santa por abril, hace el año gentil
> ¡Mitad marzo y también mitad abril
Mari Pepa del Moral, profesora jubilada: “La mejor profesión del mundo es ser maestro, formamos a los niños, les imprimimos carácter y le damos todo el cariño”.
> ¡Qué sería de nosotros sin ellas y ellos!
Pepe González, sacerdote: “Cuento mi experiencia con ‘Los Últimos’, esos que la sociedad no quiere, pero que para mí son los que más me atraen y me entusiasman”.
> ¡Grande entre los grandes el cura Pepe!
¿Quién se labra un camino de rectitud y devoción, con mucha paciencia, para ser tenido muy en cuenta por el Obispado?
¿Qué personaje público de Jaén se ha fajado como el primero para respaldar a la nueva Cofradía de la Semana Santa?