Transparente investigación
El dolor se instala en la sociedad española en la semana más negra que se recuerda en los últimos años. El accidente ferroviario de Adamuz tiene consternado a todo el mundo y el país se paraliza con tres jornadas de luto en solidaridad con los familiares de las víctimas y los heridos. La solidaridad de los ciudadanos, una vez más, desborda cualquier previsión en las horas más críticas del siniestro. Forenses, bomberos, fuerzas del orden público, sanitarios, psicólogos y voluntarios trabajan a contrarreloj para ayudar a quienes más sufren en los momentos más duros de sus vidas. Habrá tiempo para determinar las causas del descarrilamiento en la alta velocidad nacional y, por supuesto, buscar a los responsables de algo que no puede volver a pasar. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios apunta que será necesario analizar en laboratorio los carriles, inspeccionar en taller la rodadura del tren Iryo, extraer los datos de los registradores jurídicos embarcados de ambos trenes y solicitar a Adif información sobre los registros de circulaciones por Adamuz en los dos días anteriores al suceso. El trabajo coordinado de policía judicial, criminalística de la Guardia Civil, la jueza de guardia, Adif, Adif AV, Renfe e Iryo será crucial en las próximas horas y, aunque ahora está en fase de recogida de información y recopilación de documentación y datos de los distintos registros, las víctimas y sus familiares no se merecen una larga espera para poder vivir en paz lo más pronto posible. Los representantes políticos deben estar a la altura de las circunstancias, lo mismo que lo está la sociedad española. Está claro que, cuando todo se rompe, es la gente anónima la que ejerce el papel de sostenimiento.