Sin visos de poner fin al conflicto

    14 abr 2026 / 08:39 H.
    Ver comentarios

    No es la primera vez que hay atisbos de negociaciones para que, de una vez por todas, termine la guerra en Oriente Próximo. Este fin de semana se produjeron pasos hacia adelante en las conversaciones entre Estados Unidos e Israel que, sin embargo, terminaron sin acuerdo en Islamabad, la capital de Pakistán, tras una maratoniana jornada de tiras y aflojas sin precedentes desde la Revolución Islámica, insuficiente para que dos de los grandes antagonistas internacionales por excelencia consiguieran salvar de golpe más de cuarenta años de rivalidad. Quedaron en el limbo las perspectivas para poner fin al conflicto abierto el pasado 28 de febrero, ahora bajo un precario alto el fuego de futuro incierto. La falta de garantías iraníes a la hora de verificar la naturaleza pacífica de su programa nuclear es lo que, a priori, cierra la esperanza de poner fin a un conflicto que tiene en vilo a todo el mundo, una excusa perfecta para continuar con las pretensiones norteamericanas de dominación y supremacía. Está claro que, a diferencia de Donald Trump, Benjamín Netanyahu no tiene interés en la tregua ni en la apertura del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo. Por razones electorales y políticas, le conviene continuar la guerra hasta terminar con los ayatolás y aprovechar la movilización militar para anexionarse más territorio vecino. Ese es su único fuerte, entre la debilidad militar y la falta de liderazgo, lo que obliga al presidente de Estados Unidos a evidenciar gestos pacificadores que, por el momento, no llegan a buen puerto. El futuro sigue incierto, mientras cada día son vidas humanas las que están en juego.

    Editorial
    set (0 = 0)