Santana abandona el Dakar

    10 ene 2026 / 08:45 H.
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    La noticia del fin de la aventura de Santana Motors en la competición del Rally Dakar marca, a primera vista, el cierre de un capítulo cargado de nostalgia y épica mecánica. Durante estos días, el nombre de Linares ha surcado las dunas de África y Sudamérica, con lo que ha demostrado que el metal forjado en tierras mineras posee una resistencia capaz de desafiar los desiertos más implacables del planeta. La eliminación del equipo de la competición no es un adiós al motor, por supuesto, sino un punto y seguido en el nuevo capítulo de la historia automovilística de la ciudad. Durante años, Santana fue el corazón latiente de Linares, y su silencio dejó un vacío que trascendió lo económico para herir el orgullo de una tradición obrera centenaria. Hoy, el panorama es distinto. La nostalgia por los clásicos todoterrenos que dominan el Dakar da paso a una realidad más pragmática y esperanzadora: el regreso de la automoción a las naves de Santana. Este retorno no busca emular los laureles deportivos del pasado, sino liderar la carrera de la movilidad del siglo XXI. El enfoque actual en la fabricación de vehículos sostenibles y componentes de alta tecnología representa una victoria mucho más relevante para el ciudadano de a pie que cualquier podio en el desierto. El verdadero Da-kar de Linares se juega ahora en los despachos de innovación y en las líneas de montaje que vuelven a ver luz tras años de penumbra. La competición profesional es un escaparate de prestigio, pero la industria es el sustento de las familias. Linares comprende que, para volver a ser el referente automovilístico del sur de España, no necesita ganar etapas en Arabia Saudí, sino consolidar su posición como el centro logístico.

    Editorial
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