Prevención para evitar incendios

    19 ago 2025 / 09:02 H.
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    En Jaén, el verano no solo se mide en grados, sino también en el pulso de la Sierra Sur, de Cazorla o de Mágina, cuando el humo tiñe el horizonte y el miedo vuelve a recordarnos lo frágil que es la tierra que pisamos. Andalucía sabe bien lo que significa enfrentarse al fuego: cada chispa se multiplica en amenaza, y cada hectárea perdida es una herida que no cicatriza fácilmente. El Plan Infoca, orgullo de la comunidad, vuelve a demostrar su capacidad técnica y humana. Cientos de profesionales —bomberos forestales, pilotos, ingenieros, agentes de medio ambiente— se juegan la vida en condiciones extremas para proteger lo nuestro. Sin embargo, no podemos caer en la autocomplacencia. El Infoca no puede ser solo el “apaga fuegos” de cada verano. La verdadera batalla se libra en invierno, en la prevención, en la limpieza de montes, en la ordenación forestal, en la educación ciudadana. En ese terreno, los recortes pasados, la burocracia lenta y la falta de coordinación pesan como leña seca acumulada en un monte abandonado. En la provincia de Jaén lo sabemos bien: muchos de nuestros pueblos viven rodeados de olivares, de monte bajo y de sierras que son tanto riqueza como riesgo. Sin un compromiso sostenido, cada verano estaremos condenados a la misma crónica. Mientras tanto, en Madrid, la pugna política entre PP y PSOE convierte esta tragedia en un arma arrojadiza más. Las llamas no distinguen ideologías, pero la política parece incapaz de encontrar consensos mínimos. En lugar de reforzar la coordinación entre las comunidades y el Estado, se impone la lógica del reproche fácil, de la utilización del drama de familias evacuadas o la pérdida de nuestro patrimonio natural como munición electoral.

    Editorial
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