Orden mundial ante el caos

    04 mar 2026 / 08:25 H.
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    El ataque de Israel y Estados Unidos a Irán abre un escenario de incertidumbre mundial de consecuencias totalmente imprevisibles. Nadie sabrá el alcance de la guerra ni su duración y son muchas las incógnitas acerca de los objetivos que buscan los protagonistas de tanta violencia. Lo más probable es que la principal pretensión de Benjamin Netanyahu sea la caída del régimen de los ayatolás, su principal enemigo desde hace más de cuatro décadas. Sin embargo, queda por definir el propósito de Donald Trump. Son razonables las críticas hacia el régimen iraní, pero el fin no justifica los medios y lo que no se puede tolerar, en pleno siglo XXI, es la violación del derecho internacional. Tampoco hay que perder de vista la fragilidad demostrada por el Gobierno iraní, la tensión y la ausencia de apoyos en el exterior. La presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, avisa de que los países deben estar preparados para las consecuencias de los acontecimientos en Oriente Próximo, que suman ya la muerte de más de 550 personas en el país, así como de la posterior respuesta de Teherán. Desde la energía hasta lo nuclear, desde el transporte hasta la defensa, desde la migración hasta la seguridad... Todo es preocupante en una situación sumamente volátil. La radiografía obliga a trabajar con firmeza para desescalar y evitar que el conflicto se extienda, sobre todo después del ataque con drones dirigido contra una base aérea británica en Chipre y otro contra una instalación petrolera de Saudi Aramco. Repulsa unánime y enérgica ante cualquier violencia, proceda de quién proceda, y diálogo, negociación y cordura para poner orden internacional en medio de un caos que se apodera de la gente.

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