Moción de censura municipal
La complejidad política y la legislación vigente permiten, democráticamente, vaivenes como el que hoy se vivirá en el salón de plenos del Ayuntamiento de Jaén. Los ciudadanos eligieron en las urnas, hace un año y medio, al Partido Socialista, pero la suma de concejales no fue suficiente para gobernar y, gracias a un pacto entre el Partido Popular y Jaén Merece Más, Julio Millán tuvo que ceder su bastón de mando a alguien que se estrenó en el cargo, Agustín González. Los tres concejales de una organización surgida de un movimiento ciudadano tienen la llave de la gobernabilidad y, desde entonces, pende la espada de Damocles sobre un equipo que, finalmente, el tiempo dirá si estuvo a la altura de las circunstancias. El caso es que empieza el año 2025 con un movimiento histórico en la Administración local: la segunda moción de censura desde la restauración de la democracia. Salvo imprevisto de última hora, Julio Millán se sentará en el sillón de mando gracias a esos tres mismos ediles que hicieron que se levantara en junio de 2023. Las arcas municipales son un verdadero problema para el presente y el futuro de los jiennenses y, en este sentido, queda pedir a quienes forman parte de la Corporación Municipal que antepongan los intereses generales de los ciudadanos a los partidistas o personales, porque es la única manera de que el votante, en la próxima convocatoria electoral, sea fiel a su cita con las urnas. Hay que creer en la política como herramienta útil y con capacidad para cambiar el rumbo de los acontecimientos y, sobre todo, para garantizar el progreso de una tierra que lo tiene todo para ser puntera en España y que, sin embargo, por unos o por otros nunca llega a despegar.