Llega Leonardo y habrá más
En la encrucijada de febrero, la provincia de Jaén se ve obligada a mirar al cielo con la misma tensión con la que mira al futuro. La borrasca Leonardo no es un fenómeno pasajero ni una ocurrencia atmosférica aislada, sino un recordatorio de que el tiempo extremo ha dejado de ser excepción y se asienta como nueva normalidad. Durante estas últimas horas, los avisos meteorológicos han pasado de la advertencia a la acción preventiva: la Agencia Estatal de Meteorología ha desplegado alertas activas por lluvias intensas, rachas fuertes de viento e incluso riesgo de inundaciones, lo que sitúa a Jaén en un escenario de vigilancia reforzada que ha marcado la vida cotidiana de los jiennenses en estos días. Las últimas jornadas fueron de tensión constante, sobre todo en Los Puentes. Las autoridades registraron decenas de incidencias en la capital y su entorno, con crecidas de cauces y elementos urbanos desbordados tras horas de lluvias persistentes, mientras el alcalde señalaba que las próximas horas serían “cruciales” para zonas como Los Puentes. En varias comarcas se mantienen activos los avisos de riesgo, no solo por el agua que cae sin tregua; también por los vientos que no ceden y que contribuyen a empeorar las condiciones del temporal. Este paisaje de cielos grises y ríos inquietos no se entiende sin situarlo en el contexto más amplio del sur de España. Andalucía, más allá de Jaén, ha sufrido ya evacuaciones preventivas, suspensión de clases y cortes de carreteras como respuesta a la borrasca Leonardo, que ha puesto en alerta roja a varias provincias ante el riesgo de precipitaciones y efectos asociados. ¿Amainará el temporal? Por lo pronto no, para el próximo fin de semana se espera otro frente.