Las prestaciones ferroviarias
La falta de conexión ferroviaria, por alta velocidad, entre Málaga y Madrid tiene a las administraciones públicas enfrentadas y a los usuarios enfadados desde que se interrumpió el suministro por culpa de los daños ocasionados por las intensas y prolongadas lluvias a la altura del municipio de Álora. Las labores de reparación requirieron, según el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, tres meses de intervención, periodo en el que se desmontó un talud completo. Hay críticas, desde la Junta de Andalucía, por el retraso en unos trabajos que resultaron complejos, debido a la necesidad de construir un muro de contención en la parte superior para asegurar una línea eléctrica antes de acometer el desmonte del muro que contenía el talud adyacente a las vías. También encontraron los técnicos un problema de fuga en un túnel, que afectaba a la circulación. Todo parece indicar que la prestación quedará restablecida el próximo 30 abril. Mientras tanto, hay provincias, como Jaén, que llevan décadas con proyectos encima de la mesa, en forma de promesas, para conseguir que llegue la alta velocidad a la provincia y, mientras tanto, los jiennenses asisten a un continuo desmantelamiento de la red convencional existente, hasta el punto de generar una desconfianza absoluta, que lleva a los ciudadanos a buscar otras alternativas y, en muchos casos, a usar el vehículo particular. El ferrocarril, aparte de ser fundamental para facilitar la movilidad entre provincias, es un motor de desarrollo y progreso de los territorios, porque cuanto mejores sean las comunicaciones, mayores serán las probabilidades de que las empresas dedican construir sus sedes en pueblos y ciudades bien conectados. Ahí está la clave.