En el ecuador de San Lucas
Día grande de la Feria de Jaén, San Lucas. Podemos decir que los festejos de la capital llegan a su ecuador. El domingo todo habrá terminado, caerá el telón y hasta dentro de un año. Hasta ahora no ha habido en la feria incidentes de relieve, al menos que hayan trascendido, y hay que seguir así hasta que termine, porque debemos valorar que la fiesta se ha celebrado sin sobresaltos; ni siquiera la lluvia, que tanto necesitan nuestros campos y el olivar particularmente, ha planteado, hasta ahora, excesivos problemas, aunque va a llover a partir de este miércoles, sobre todo las previsiones apuntan al jueves. Falta hace, por otra parte. Podemos decir que tenemos una feria segura. El propio alcalde, Agustín González, lo valoraba en una visita al dispositivo de seguridad para agradecer el desempeño de policías, sanitarios o bomberos. Van a ser doce jornadas de actividad y negocio para los caseteros, feriantes de atracciones y puestos de venta, cuyo balance llegará el lunes. Es otro aspecto a valorar y a tener muy en cuenta, porque son muchas las familias que necesitan estos ingresos para seguir adelante: es su forma de vida. ¿Positivo o negativo? Veremos cómo sus asociaciones gremiales hacen cuentas y, además, exponen conclusiones. Los bolsillos, bien es cierto, siguen apretados porque la situación aún no está para muchos estipendios. Ahí sigue la crisis, los datos acumulados sobre la evolución de los precios, aunque quien más quien menos ha podido bajar a La Vestida, tomar alguna copa y aperitivo, subir a hijos o nietos a los cacharricos y volver a casa razonablemente contentos. La fiesta es necesaria, pero también que su negocio funcione. Hagamos votos por que así sea.