Viva la Virgen de la Cabeza

    29 abr 2026 / 08:27 H.
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    La verdad es que hace muy pocos años que me invitaron, por primera vez, a visitar a la Virgen de la Cabeza, en el Parque Natural de la Sierra de Andújar. Soy de Puertollano y asistí con la cofradía de mi pueblo a vivir uno de los fines de semana más bonitos que recuerdo. Me habían hablado de La Morenita, pero nunca imaginé que una imagen tan pequeñita despertara en mí una devoción tan grande. Hace cinco años que me enamoré de su Romería, de su santuario, de esa pendiente de piedra que requiere de una gran esfuerzo físico para llegar hasta Ella, de sus anderos, de la gente de Andújar y de todo lo que para mí, hasta entonces era totalmente desconocido. La Virgen de la Cabeza tiene algo especial que atrapa, porque no soy creyente, pero sí creo en la Reina de Sierra Morena. Le pedí un imposible y me lo concedió. Sé que nadie más que ella pudo interceder para que al siguiente año pudiera ir a darle las gracias. Así lo haré hasta que la salud no me falle, el último domingo de abril.

    MARÍA GARCÍA DOMÍNGUEZ

    Blue: arquitecto de lo invisible

    Cuando hace seis años llegó a casa aquella criatura celeste y amarilla de felpa, con sus costuras imposibles y sus agresivos colmillos, me pareció un error de diseño, un intruso estético, un dragón que desafiaba cualquier canon de belleza. Sin embargo, para mi nieta, el peluche no era un objeto, sino una posibilidad. Lo llamó Blue, así, sencillo, como si el nombre pudiera suavizar cualquier aspereza. Con los años, ha perdido algo de su brillo y sus diminutas alas lucen arrugadas. Pero, en el universo de mi pequeña, Blue ha protegido sus sueños y ha sido un confidente silencioso. Él ha domesticado monstruos bajo la cama y ha guardado secretos que nadie más conoce.

    Al observarlos hoy, entiendo algo sencillo: la belleza no siempre está en las cosas, sino en la mirada que las sostiene. Emma no ignoró su fealdad; la habitó. La niñez tiene esa capacidad casi alquímica: transformar lo grotesco en atractivo. Blue no es un juguete viejo. Es el mapa de su infancia, un rastro de todo lo que ha querido sin condiciones. Ella no solo lo aceptó; lo completó con su luz. Nos demostró que lo que para el mundo es extraño, para un corazón limpio es, sencillamente, hogar. Al final, resulta que Emma, con su gran corazón, era la verdadera arquitecta de lo invisible.

    MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS

    Responsabilidad, civismo, valores y educación

    No es nueva la noticia. Días pasados, el Ayuntamiento de la ciudad de Úbeda denunciaba actos de vandalismo e incivismo. En esta ocasión, los energúmenos y gamberros se han ensañado con la arboleda de este municipio de La Loma. Las zonas afectadas han sido la Corredera de San Fernando y las calles Corredera y Valencia. Ya en el mes de septiembre de 2025, en la misma Plaza del Ayuntamiento se produjeron daños en un naranjo amargo (Citrus aurantium), un ejemplar con más de veinticinco años que presentaba un estado de salud óptimo, libre de plagas y enfermedades. Todo esto sucede en un núcleo de población que forma parte de la red de ciudades Patrimonio de la Humanidad, nada más y nada menos que desde el año 2003. No llegaremos a entender qué pasará por la mente de esas personas para atentar contra el patrimonio natural y urbano de Úbeda, tan querido por los propios ubetenses, por el conjunto de la provincia y, cómo no, por los cientos de visitantes que acoge cada año.

    Recientemente, hemos conocido que Úbeda ha sido elegida por los lectores de la revista Viajar como una de las quince ciudades más bonitas de España. Sobran motivos para defender, mantener, mimar y cuidar esta ciudad que derrocha patrimonio y cultura. Otro de los consistorios que denunciaba actos de incivismo hace unos días fue el de Bailén. En el paraje natural de la Dehesa de Burguillos, los energúmenos actuaron contra un inmueble destinado a aula de la naturaleza. Asimismo, esta misma rotativa informaba el pasado domingo, en la sección Sucesos, de que el club Atlético Mancha Real hacía un llamamiento a los vecinos de esta villa de Sierra Mágica para que aportaran información sobre el vandalismo producido en el Estadio de La Juventud.

    Habrá que seguir trabajando desde los colegios, los institutos, las asociaciones y, por supuesto, desde el hogar. Evidentemente, las administraciones locales, junto con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las propias policías locales, deben continuar luchando contra esta epidemia de barbarie salvaje. Es verdad que no se pueden instalar cámaras en todos los rincones de nuestros pueblos y ciudades. También es cierto que habría que endurecer las sanciones para quienes atentan contra todo aquello que es de todos. Las administraciones locales deben regular, a través de ordenanzas, sanciones económicas para acabar con la “sensación de impunidad”. Las conductas incívicas, el gamberrismo y los comportamientos irrespetuosos de unos pocos los pagamos todos los ciudadanos a través de los impuestos municipales. Para finalizar, me gustaría lanzar una reflexión: ¿qué se está haciendo mal para que este tipo de comportamientos se estén llevando a cabo con tanta frecuencia en nuestros pueblos y ciudades?

    JUAN LIÉBANA/ Jaén

    Álbum y cromos

    Cada temporada de fútbol llega acompañada de su colección de cromos, con los rostros de los jugadores que integran los distintos equipos. Ese álbum permite, de un vistazo, seguir trayectorias, cambios de club y permanencias a lo largo de los años. En política no existe un equivalente, pero no sería difícil imaginarlo: un álbum con los representantes que, en el ámbito nacional y autonómico, ocupan los escaños legislatura tras legislatura. Esa visión de conjunto permitiría apreciar mejor la continuidad de muchos cargos públicos y plantear preguntas sobre renovación y responsabilidad. En las calles es habitual ver a aficionados luciendo camisetas de sus equipos, a veces solo con el escudo, otras con el nombre y el número de sus ídolos. Esa identificación refleja la cercanía emocional que el fútbol despierta. En cambio, resulta poco frecuente encontrar muestras similares de afinidad hacia partidos o dirigentes políticos, lo que sugiere una mayor distancia entre instituciones y ciudadanos. Mientras el fútbol genera entusiasmo, beneficios económicos y también decepciones deportivas, la política suele percibirse con escepticismo. Más que un espacio de ilusión colectiva, a menudo se vive como una necesidad inevitable, cuya capacidad de mejorar la vida de las personas muchos consideramos limitada.

    PEDRO MARÍN USÓN

    Cartas de los Lectores
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