Ucronía

    11 ene 2026 / 08:54 H.
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    El diccionario de la RAE define ucronía como: “Reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos”.

    Corría el día 3 de enero de 1967 a las dos de la madrugada: Un frío gélido azotaba Madrid cuyas calles estaban desiertas, un silencio sepulcral imperaba por doquier donde la tenue luz de las farolas era el único indicio de vida junto con algún ladrido lejano. Súbitamente, unas estruendosas explosiones sacudieron la paz reinante y la oscuridad se adueñó de amplias zonas de la ciudad, siendo el barrio del Pardo y aledaños los más castigados; el ruido de los rotores de helicópteros junto con el tableteo de ametralladoras asemejaban el Apocalipsis. Un comando de marines estadounidenses penetró en el palacio del Pardo y a los cuatro minutos salieron en compañía de un hombre y una mujer de edad proyecta a quienes llevaban del brazo y engrilletados; subieron a uno de los helicópteros con destino a la base aérea de Getafe donde la pareja extraída del palacio transbordó a un avión con destino a EE UU para ser juzgados por la comisión de crímenes de lesa humanidad. A día de hoy, los hay que se escandalizan con la “Operación Maduro” asegurando que conculca una infinidad de derechos inherentes, inmanentes a todo ser humano, amén del Derecho Internacional. ¿Opinarían igual si hubiera sucedido con la pareja del Pardo? ¿Depende de la ideología de los “secuestrados”? Moraleja: (al libre albedrío del lector).

    FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ / LASARTE-ORIA

    Aversión al localismo

    de forma asidua, se ha implantado en imaginario colectivo que el que decide quedarse en su ciudad, frente a los sueños de grandeza de la capital, aspira a poco o tiene tintes de mediocridad. Tal idea, que desprecia nuestras raíces, representa muy claramente la superficialidad que en nuestra sociedad impera. Las redes y el cine han sido maestras en el ilusionismo. Cada vez son menos quienes comprenden que existe un éxito silencioso en vivir durante muchos años en un mismo lugar; una satisfacción ligada a la familiarización y compromiso con nuestra comunidad y sus costumbres. Una que no dan los rascacielos ni los mejores clubs de la Gran Vía. Por todo ello: crece donde quieras, pero crece bien.

    CRISTIAN NEBRERA / LINARES

    Europa en la encrucijada

    las recientes declaraciones del canciller alemán Friedrich Merz, quien afirmó que “el Estado del bienestar que tenemos hoy ya no se puede financiar con lo que producimos en la economía”, han sacudido Europa. En paralelo, Emmanuel Macron advirtió sobre “el fin de la abundancia” hace unos años, señalando el agotamiento de recursos y liquidez ilimitada, un mensaje que resuena con fuerza ante la crisis energética y climática actual. Estas voces desde las potencias vecinas alertan sobre un modelo social insostenible, agravado por el envejecimiento poblacional, el gasto en defensa y la migración descontrolada, que en Alemania superó los 47.000 millones de euros en prestaciones el año pasado. En España, con una deuda pública creciente y pensiones bajo presión, ignorar estas señales sería irresponsable; urge una reforma profunda para equilibrar protección social con competitividad económica. Si no actuamos ya, el colapso fiscal amenaza con desmantelar prestaciones esenciales, dejando a millones desprotegidos en un continente ya fracturado. Europa no puede seguir viviendo de ilusiones: debemos priorizar eficiencia laboral, innovación y control migratorio para preservar lo esencial del Estado de bienestar sin hipotecar el futuro.

    PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA

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