Testimonio de un viajero en esos trenes

    25 ene 2026 / 09:24 H.
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    Llegan ya a 45 los muertos en Adamuz, sin contar los heridos y demás damnificados. No puedo callar más; me siento obligado a dar mi testimonio. Como también hago a Barcelona, viajo con cierta frecuencia por ferrocarril a Sevilla desde Madrid. Así lo hice el día seis de enero. Entonces, al atravesar el tren por esa zona tuve que calmar más de una vez mi inquietud ante los continuos y fuertes bandazos del vagón, pensando que “nunca había pasado nada” y que mi sensación se debería a mis ya 90 años.

    Hoy me pregunto: ¿cómo es posible que los ferroviarios y otros expertos no hayan detectado antes esos enormes fallos, evitando esa incalculable tragedia humana y los perjuicios de toda índole que esa catástrofe supone para España? Hay que examinar y remediar lo necesario para evitar su repetición.

    MARTÍN SAGRERA / MADRID

    Reforzar la independencia europea

    Este ha sido el mensaje de la presidenta de la Comisión Europea en Davos pidiendo una respuesta “firme, unida y proporcional” a las amenazas de Trump sobre Groenlandia. “La soberanía e integridad de su territorio son innegociables” aunque ha renacido el apoyo de Trump en Ucrania, con la que la UE estará siempre “hasta que haya una paz justa y duradera”. La unión europea se revela así, pues, cada día más necesaria para todos, incluso sus extremos, islas o penínsulas, como España.

    JAUME MIT PAU / barcelona

    Por la boca muere Trump

    Después de jurar que “El Mundo no está seguro a menos que tengamos el Control Total y Completo de Groenlandia”, despechado por no haber conseguido el premio Nobel, Trump ha dicho al presidente noruego (a pesar de que el Nobel lo otorga un grupo independiente) que ya no se siente obligado “a pensar puramente en la paz”. ¿Cabe más feroz y loco egoísmo, más antipatriótico y hasta inhumano?

    DIEGO MAS MAS / MADRID

    Contemplar la vida

    En estos tiempos de recomendaciones, consejos y demás “sapiencias” sobre cómo vivir más y mejor, a veces olvidamos algo tan sencillo como contemplar la vida. Cuando leemos en las noticias esos “currículum” de ejercicios, alimentos y actividades, presentados como si fueran “café para todos”, olvidamos la libertad individual de llevar la vida como podemos, como nos dejan y, sobre todo, como queremos. Esa actividad de ver la vida pasar con calma, de hablar con un amigo, con un empleado o, incluso, con un pasajero en el transporte público, no figura en ningún recetario de longevidad. Sin embargo, también forma parte de una vida plena. La vida se trata de pasarla lo mejor posible, sin imponer nuestro modo de existencia a los demás y respetando, por supuesto, su libertad. En tiempos de mucho ruido, la sencillez y la ayuda a los otros no aparecen en los vídeos de las plataformas porque resultan “aburridas”: hoy parece que solo importa impactar y para ello hay que reinventarse cada día. Mientras tanto, contemplar, como lo hacían aquellas generaciones del pasado, no precisa inventos ni maniobras. Lo sencillo no vende, pero quizá es lo que más necesitamos. Un simple “gracias” o un “buenos días” tampoco salen en las plataformas.

    PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA

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