Pobreza cultural

    26 feb 2026 / 08:32 H.
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    La sociedad se sumerge cada vez más en la ignorancia, ello conlleva en numerosas ocasiones a consultas impersonales al móvil u ordenador porque la mente propia está como obstruida o casi, se podría decir mejor que está en blanco, hueca, vaciada. El recurso a la IA ofrece todavía numerosas dudas sobre la fiabilidad de sus respuestas. Se hace, pues, necesario recurrir a otras fuentes más seguras.

    El papa León XIV, en su reciente Exhortación Apostólica “Dilexi te” nos habla de las diversas manifestaciones de pobreza: “aquella de los que no tienen medios de sustento material, la pobreza del que está marginado socialmente y no tiene instrumentos para dar voz a su dignidad y a sus capacidades, la pobreza moral y espiritual, la pobreza cultural, la del que se encuentra en una condición de debilidad o fragilidad personal o social, la pobreza del que no tiene derechos, ni espacio, ni libertad”. No es cuestión de establecer una escala de valores para discernir la trascendencia de cada una de ellas. Sin embargo, resaltaría la pobreza moral y espiritual y la pobreza cultural.

    Se puede advertir claramente entre gente joven, y a veces no tan joven, su pobreza cultural, su incultura, pues las conversaciones están limitadas a sexo, fútbol o móvil. Y si se trata de personas de más edad otro tema recurrente es la política barata. Según un documento vaticano promulgado hace algunos años ya advertía que la cultura “abarca toda la actividad del hombre, su inteligencia y su afectividad, su búsqueda de sentido, sus costumbres y sus recursos éticos. La cultura es tan connatural al hombre, que la naturaleza de éste no alcanza su expresión plena sino mediante la cultura. El cometido esencial de una pastoral de la cultura consiste en devolver al hombre su plenitud de criatura “a imagen y semejanza de Dios” (Gn 1,26), alejándolo de la tentación antropocéntrica de considerarse independiente del Creador”. Descubrir, pues, la dependencia y la relación esencial de la cultura con la verdad y el bien es determinante para la vida social y su ejercicio, por tanto, fundamental para el desarrollo
    de los pueblos.

    JUAN ANTONIO NARVÁEZ SÁNCHEZ / ÚBEDA

    Cita culinaria en Baeza

    Ni que decir tiene que nuestro inmenso mar de olivos se encuentra repleto de atractivos dignos de ser conocidos y descubiertos, primero por los propios jiennenses y después por los viajeros llegados de otros lugares. Pongamos por caso la ciudad Patrimonio de la Humanidad de Baeza, en el centro de la provincia de Jaén y perteneciente a la comarca de La Loma. Su amplio patrimonio renacentista y su incesante actividad cultural la han convertido en un destino preferente y, a la vez, no masificado. Son muchos los turistas que se decantan cada año por un destino como el baezano, y es que, a pesar de sus potentes reclamos arquitectónicos de carácter histórico, también la gastronomía y los fogones han posicionado a Baeza como un lugar especial. Cada año, y desde hace ya cuarenta y tres, el flamante restaurante Juanito, con 73 años de historia, vuelve con sus emblemáticas Jornadas Gastronómicas bajo el lema “Toda una vida enamorados de la cocina del AOVE”.

    Durante los próximos fines de semana y hasta el Domingo de Resurrección, los amantes de la buena cocina tienen una cita culinaria de máximo nivel. El matrimonio formado por Juan Salcedo y Luisa Martínez sentó las bases de una cocina casera y tradicional elaborada con el mejor aceite de oliva virgen extra.

    JUAN LIÉBANA LÓPEZ / Jaén

    ¿Qué se puede hacer?

    El general prusiano Carl von Clausewitz definía la guerra como: “La continuación de la política por otros medios”. La tensión entre EE UU y la teocracia chií de Irán va in crescendo; el despliegue militar de los estadounidenses resulta apabullante y el teatro de la guerra está meticulosamente trazado, teniendo como objetivo el Armagedón. En el caso de que se rompan las hostilidades, ¿podemos definirlo como una “guerra justa”?

    Es ésta una doctrina moral desarrollada entre otros, por San Agustín; el ADN del régimen vesánico de los ayatolás es la represión a sangre y fuego, la eliminación física del disidente, hombre o mujer y para lograrlo, todo es permisible. La llamada guerra justa, requiere de varios principios, a saber: Protección de inocentes, ser la última alternativa, la respuesta no debe ser mayor que el mal a evitar, estar motivada por la justicia, no por la codicia o afán de conquista, respeto a la población civil, etcétera. Visto desde nuestra confortable sociedad, resulta evidente que nadie quisiera vivir bajo el yugo chií que te conduce a la mazmorra y al patíbulo salvo que seas un súbdito sumiso e indiferente. ¿Sería una guerra justa de la que se beneficiase en exclusiva el pueblo iraní? ¿Qué régimen le sucedería?. Confiemos en que las partes lleguen a un acuerdo, los cuatro caballos del Apocalipsis estabulados y sus jinetes a pie.

    FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ

    Semana de derbi

    En el Sevilla parece que se respira algo de alivio tras la última victoria en Getafe que le deja a cinco puntos del descenso. Y lo hace en una semana de derbi sevillano, donde todo se iguala. Y, aunque el Real Betis tiene mejor plantilla de largo que los sevillistas, todo puede pasar.

    FAUSTINO LASARTE GÁRATE

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