Pasos y cofradías de Semana Santa
Señor Director: Semana de Pasión, como antes decía; se reúne la pequeña tertulia y, lógicamente, el tema socorrido es la Semana Santa: cada cual exalta su advocación particular: que si la Amargura, que si la Soledad, que si el Cristo de.... Cada cual tiene su preferencia y eso ocurre en cualquier lugar donde vibre la emoción enamorada de su Semana Santa. Sin embargo, ¿qué ocurre luego en el mes de junio, en septiembre, en noviembre... se ha esfumado la pasión de la Semana Santa y se ha desvanecido el fervor religioso? Hay, pues, una falta de orientación, de incitación y apremio a lo largo del resto del año. Hay, seamos sinceros, en el fondo una falta de formación doctrinal y religiosa que haga permanecer inalterable esa fe a lo largo de todo el año. El obispo de Jaén, en su Mensaje de Semana Santa de 2026, refleja de alguna manera esta situación: “cada luna de Nisán, vuelve a recordarnos que la fe no es recuerdo del pasado, sino presencia real de Cristo que camina, que sigue caminando con su gente”. “Os animo a recorrer estos itinerarios con mirada creyente, con corazón abierto y con actitud de testigos. Que cada calle nos conduzca, un poco más, al misterio pascual; que cada procesión sea un encuentro con el misterio de la Pasión del Señor; y que, al final del recorrido, al final de la semana, podamos reconocer que la cruz es el camino, pero no es la última palabra, sino el umbral de la Vida nueva que Cristo nos regala”. Certeras y aleccionadoras palabras que debiéramos grabar en nuestras almas. Y esa vida nueva, de la que nos habla, con la gracia de Dios será la que a lo largo de todo el año nos permita seguir los pasos del único Cristo, y de la única Virgen, con nuestras caídas y nuestros resurgimientos, si bien por la intercesión y el estímulo de la propia advocación preferida.
JUAN ANTONIO NARVÁEZ / úbeda
El noble arte de marcar el reloj
Cada primavera España practica un deporte atávico: mover el reloj una hora y fingir que el sol ha cambiado de opinión. El pobre astro despierta por el horizonte, mira a España, consulta el meridiano de Greenwich y suspira: “Otra vez estos adelantados”. Es alucinante: en Finisterre amanece cuando en Berlín van por el segundo café, pero nuestros relojes insisten en que somos vecinos de rellano. La lógica geográfica sugiere compartir hora con Portugal, Reino Unido o Canarias, pero preferimos vivir como si estuviéramos dos husos más al este y llamarlo ahorro energético, que nadie ve, pero todos sufrimos. Cada seis meses repetimos el ritual de forzar el ritmo circadiano: niños zombis, abuelos desorientados y adultos con ojeras. Europa dijo en 2019 que ya bastaba, pero los burócratas debieron de perder el norte en algún despacho y aquí seguimos, descolocando al sol por decreto. Tal vez el día en que dejemos el reloj quieto descubramos algo revolucionario: que el sol siempre estuvo donde debía. Somos nosotros los que vamos con retraso.
MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS
Júbilo con el Jaén Paraíso Interior
El Jaén Paraíso Interior lo ha vuelto a hacer. Los amarillos se han traído de Granada su cuarto título nacional al vencer al Barça en la tanda de penaltis (4-2). La final de la Copa de España vibró gracias al buen juego del equipo jiennense y, cómo no, a la marea amarilla formada por unos 5.000 aficionados que apoyaron desde las gradas del Palacio de Deportes granadino. Sin lugar a dudas, la conquista de la cuarta Copa de España en Granada viene a reforzar el trabajo llevado a cabo en los últimos años. Hay que felicitar a la plantilla al completo, al cuadro técnico y, por supuesto, a su flamante entrenador, Javier Rodríguez. También es justo aplaudir y elogiar a los cientos de seguidores incondicionales que hacen grande al club. Asimismo, cabe destacar que es el club de fútbol sala con mayor número de abonados y aficionados de Europa. Nuestro equipo, el Jaén Paraíso Interior, sigue haciendo historia y llevando el nombre de nuestro inmenso mar de olivos por todo el territorio nacional.
JUAN LIÉBANA LÓPEZ / Jaén
Luces de neón
La noche se llena de luces de neón en las ciudades de todo el mundo. En un planeta que mantiene luz de forma permanente, la vida continúa sin conocer horario. Es el mundo moderno, tecnológico y guerrero. Pero no todas esas luces anuncian fiesta o bienestar. En las ciudades atacadas por misiles y drones, los cielos nocturnos se encienden con focos que buscan detectar estos letales objetos. Las sirenas aéreas, unidas a las de los vehículos que trasladan heridos, impiden el descanso de sus habitantes, condenados a una constante hipervigilancia por su seguridad personal y la de sus familias. Son luces que no invitan al sosiego ni a la paz que todo ser humano precisa para tener un mínimo de bienestar. No deja de llamar la atención que los ataques masivos contra territorio iraní comenzaran a finales de febrero de 2026, igual que la invasión de Ucrania se inició un 24 de febrero de 2022, como si la guerra tuviera también su propio calendario. No se conocen con precisión las cifras de muertos y heridos en ambas contiendas, ni el alcance real de los daños materiales en edificios e infraestructuras. Israel, por su parte, sigue sufriendo en carne propia el impacto de misiles iraníes que vuelven a teñir de destellos el cielo nocturno. Las luces de neón parecen así convertirse en las grandes protagonistas de un mundo en guerra, que avanza entre destellos de colores pero continúa siguiendo, obstinadamente, los pasos de su pasado.
PEDRO MARÍN USÓN
Cazorla, Segura y Las Villas
Señor Director: El Parque Natural de las Sierras de Segura, Cazorla y Las Villas en cuatro décadas ha garantizado la conservación de estas sierras y ha sido globalmente positivo, pero no ha logrado cuatro cosas: primero, la gestión de las aguas, que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir no cuida, con acequias estropeadas y despilfarro de agua, y el mal tratamiento de las aguas fecales. Segundo, impedir las edificaciones, naves de bloques y uralita en medio de los olivares y en los aledaños de las aldeas y cortijadas, con casas de ladrillo sin acabar, descargando la culpa en los alcaldes. Tercero, impedir el horroroso e innecesario puente del Badén, en la A-317, término de Orcera, un auténtico ecocidio que ha destrozado el paisaje, el cauce del Trujala y centenares de árboles, sin que entendamos cómo se ha podido aprobar el informe de impacto ambiental. Y cuarto, la falta de comunicación y de participación con los vecinos, que perciben sobre todo prohibiciones y límites, a veces arbitrarios, incluso despóticos; todos los contactos se hacen en el ámbito político e institucional, sin que los pobladores tengamos ni voz ni voto.
JAIME-AXEL RUIZ BAUDRIHAYE