Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas

    03 feb 2026 / 08:28 H.
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    Hace unas semanas se dio a conocer la futura reforma del emblemático Puerto de las Palomas, situado junto a la carretera A-319, en pleno Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. Se trata de una actuación muy necesaria sobre esta infraestructura turística, cuyo objetivo es modernizar su imagen y adaptarla a las necesidades actuales. Cabe recordar que este espacio al aire libre fue inaugurado en 2009. La Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía destinará a este proyecto más de 700.000 euros, procedentes de fondos europeos Feder. La intervención permitirá mejorar notablemente las instalaciones mediante la remodelación integral del mirador, la creación de una pasarela, la ampliación del aparcamiento, el refuerzo de la accesibilidad y la ejecución de un sendero de aproximadamente 140 metros. Además, está prevista una inversión de 820.000 euros en el centro de cría del río Borosa. A ello se suma una partida de unos 1,7 millones de euros destinada a la transformación en ecomuseo de la antigua central hidroeléctrica de la conocida Cerrada de Utrero. Sin duda, estas tres actuaciones contribuirán a mejorar los equipamientos del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor espacio protegido de España y el segundo de Europa. ¡Jaén, mucho por descubrir!

    JUAN LIÉBANA / JAÉN

    El café que une

    En tiempos difíciles, en los que las noticias pesan y las preocupaciones se nos sientan a la mesa, hay pequeños gestos cotidianos que siguen haciendo de contrapeso. Uno de ellos es el café. Un simple vaso en una peluquería, una máquina en el supermercado, una cafetera en la tienda de barrio: excusas discretas para detenernos un momento y mirarnos a los ojos. El café, más que una bebida, es un lenguaje compartido. Invitar a alguien a tomar un café es decirle “tengo tiempo para ti”, aunque solo sean diez minutos apoyados en un mostrador o esperando un turno. En las empresas, en las comunidades de vecinos, en los comercios, esas pausas crean puentes, suavizan malentendidos, abren conversaciones que de otro modo nunca se producirían.

    Se habla mucho de soledad, de ansiedad, de incertidumbre económica. Quizá por eso el gesto de ofrecer un café en una tienda o en la peluquería es hoy casi un acto de cuidado: un pequeño refugio donde la vida se desacelera y uno puede compartir cómo va el día, qué le preocupa, qué le ilusiona. No resolverá la inflación ni los conflictos del mundo, pero ayuda a sostener algo igual de valioso: la sensación de comunidad. Tal vez, en esta época de prisas y pantallas, un café compartido sea una de las formas más sencillas y tiernas de decirnos que seguimos aquí, los unos para los otros.

    PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA

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