Mundo del “sin”
Asistimos a cambios inesperados y de una velocidad vertiginosa. La irrupción masiva de la tecnología ha puesto patas arriba muchas de nuestras actividades cotidianas. Pero tampoco es casualidad que, al mismo tiempo, los productos “sin” se hayan convertido en una auténtica tendencia: cerveza sin alcohol, vino sin alcohol, alimentos sin gluten, leche sin lactosa... una ola que redefine nuestra manera de consumir y vivir. En una simple cafetería se aprecia el cambio: mientras uno pide un café solo, otros encadenan combinaciones de café con leche sin lactosa, bebida vegetal, templada o fría. Esa escena resume la diversidad de opciones que hoy invade desayunos, comidas y cenas. El paralelismo con la política es inevitable. La proliferación de siglas contrasta con la persistencia de problemas muy concretos: vivienda inaccesible, empleos precarios, carestía de la vida, toda una lista de asuntos sociales “sin resolver” que golpean especialmente a los jóvenes. El “sin” se impone y el mensaje oficial parece reducido a un “aguantad, ya escampará”. La pregunta es: ¿Cuándo empezaremos a ver claridad en el cielo y en la tierra y dejaremos de acumular etiquetas “sin” mientras seguimos “sin” soluciones reales?