Los aranceles de Trump violan el libre mercado

    27 feb 2026 / 08:33 H.
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    Los nuevos aranceles aduaneros del presidente estadounidense del 10% ya entraron en vigor, después de que un fallo de la Corte Suprema anulara sus gravámenes anteriores. Como siempre, toda intervención estatal en el mercado es desordenadora desde el momento en que impide que el mercado se desarrolle en libertad, naturalmente, espontáneamente. Como si los burócratas lograran superar a la naturaleza, o cómo si el cerebro de uno o varios burócratas fueran capaces de prevalecer a los millones de pensantes que componen al mercado. Entretanto, el gobierno estadounidense negocia desde 2025 nuevos tratados comerciales con países como Corea del Sur e India. En cualquier caso, los acuerdos comerciales estatales incluyen chicanas como fortalecer las leyes de copyright e, indirectamente, un endurecimiento de la “guerra contra las drogas” liderada por Washington que, obviamente, le conviene a gran costo para el resto.

    Steve Hanke asegura que el gobierno japonés se mantiene fiel al tratado comercial con EE UU., mientras que el primer ministro de la India sabiamente no ha firmado un acuerdo con el Tío Sam, al menos de momento. Y el resultado es wur el PIB indio sube más que el japonés. Los países deben dejar el miedo a la libertad —aunque a los gobiernos y políticos no les convenga dados sus negociados— y liberar unilateralmente su comercio exterior, porque los aranceles perjudican a los ciudadanos del país que los aplica, son literalmente un impuesto. Por cierto, desde que Trump asumió la presidencia en enero de 2025, se perdieron 1.029.000 empleos no agrícolas.

    Además, es crucial la libertad de cambio de divisas ya que actúa como barrera ante la destrucción de la producción local. Es decir, garantiza que se produzca lo suficiente —las suficientes divisas— como para poder importar, así se equilibra y no se destruye la industria nacional. Por caso, si las divisas externas están “abaratadas” por la intervención estatal, se importa en exceso destruyendo el trabajo en el país, lo que traerá una caída del PIB per cápita y, así, la gente tendrá hoy productos más baratos a costa de un menor poder adquisitivo en el futuro.

    Si lo que se busca es aumentar la competitividad, lo que debe hacerse es bajar la presión estatal, desregular y disminuir impuestos (directos, indirectos, inflación y tasas de interés manipuladas). En fin, un caso particular es el de Argentina que está implementando un tratado de “libre comercio” excepcional con Trump. La verdadera intención no es realmente una profunda liberación sino un atarse aún más a EE UU. A ver, el fortalecimiento del Estado argentino por parte de Milei es insostenible en el tiempo, y lo está demostrando, ya que se hace a costa del sector privado que se achica y, por tanto, no puede depender de él, necesita ser salvado por otro Estado, el más poderoso, y por ello depende de Trump y no se interesa una liberación unilateral del mercado. Por cierto, estos salvatajes de otros gobiernos tienen patas cortas porque sirven para salvar a un Estado pesado, cada vez más quebrado, destruyendo al sector privado, ergo, siendo cada vez más dependientes de otros gobiernos que, al llegar a cierto límite, dejan de colaborar.

    ALEJANDRO A. TAGLIAVINI

    Más árboles en Martos

    Ni que decir tiene la importancia del cuidado del medio ambiente, tanto en el entorno natural como en nuestros pueblos y ciudades jiennenses. En este sentido, cada vez son más los ayuntamientos que impulsan iniciativas destinadas a crear y ampliar zonas verdes en los cascos urbanos. Martos es uno de los municipios que ha asumido como prioridad la plantación de árboles en parques y calles, convencido de los beneficios ambientales y sociales que ello conlleva.

    La Avenida de los Olivares constituye un claro ejemplo, con la plantación de más de 70 árboles que, con el paso del tiempo, ayudarán a mitigar los efectos de las altas temperaturas durante el período estival. No debemos olvidar que en verano se intensifica el llamado efecto isla de calor: el asfalto y el hormigón absorben la radiación solar durante el día y la liberan lentamente por la noche, elevando la temperatura en los entornos urbanos. La comunidad científica viene advirtiendo desde hace años del avance del cambio climático y de sus consecuencias negativas para el planeta y para la calidad de vida de las personas.

    Tras esta actuación, llevada a cabo por la Concejalía de Medio Ambiente del consistorio marteño con la colaboración de la Diputación Provincial de Jaén, corresponde ahora a todos velar por el cuidado y el respeto de estos árboles. La solución, en buena medida, está en nuestras manos.

    JUAN LIÉBANA / Jaén

    Otra expulsión racista de un pueblo

    Fue precedente de la que desde 1948 están realizando los invasores judíos sobre los palestinos, y quiere completar en su provecho el ya dictador de un país oficialmente racista, sólo para judíos, y ahora genocida, Netanyahu, con la ayuda del rompedor de leyes y por tanto también dictador Trump. En España, Felipe III expulsó hace cuatrocientos años a quienes llevaban casi mil años entre nosotros (el doble de tiempo que los españoles expulsados de Suramérica) y eran parte importante de su agricultura y riqueza, que se resintió aquí por ello. Murieron en ese éxodo de lo que ya era su país unas 10.000 personas; 300.000 se instalaron en el norte de África, dejando esos países una múltiple huella que aún perdura.

    MARTÍN SAGRERA / MADRID

    La caja negra no vota

    La inteligencia artificial ha llegado para quedarse, pero el gran reto no es técnico, sino profundamente humano. Si dejamos que la “caja negra” de los algoritmos decida por nosotros, corremos el riesgo de perder derechos, empleos dignos y capacidad de decisión, mientras unos pocos concentran la tecnología y los beneficios. La propia ONU recuerda que la educación es la primera línea de defensa: necesitamos millones de docentes y ciudadanos “alfabetizados en IA”. Y avisa: si no se garantiza un acceso amplio y equitativo, la brecha entre países ricos y pobres, e incluso dentro de nuestras sociedades, se hará aún mayor. En África, por ejemplo, casi una quinta parte de la población mundial apenas dispone de centros de datos, lo que la deja al borde de convertirse solo en compradora de tecnologías ajenas, mientras podría usar la IA para anticipar sequías, mejorar diagnósticos o reforzar servicios públicos. La diferencia entre amenaza y oportunidad está en cómo se gobierne esta revolución: con derechos humanos, reglas claras y cooperación internacional, o dejándola al libre albedrío del mercado. La pregunta ya no es si los humanos pueden competir con las máquinas, sino si tendremos la voluntad política de asegurar que la IA complemente lo mejor de lo humano, en lugar de sustituirlo o dejarlo atrás.

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