Las manos

    03 abr 2026 / 11:43 H.
    Ver comentarios

    Nunca entendí por qué las manos de las personas no son consideradas órganos esenciales del ser humano. Con ellas creamos escritura, pintura, escultura, música, cocina, entre otras actividades; pero, sobre todo, generamos caricias, aunque también agresiones. Las manos son esenciales en nuestra vida. Si los ojos ven, las manos sienten. Para tener gusto, precisamos llevar los alimentos a la boca con las manos. Tal vez sea el tacto el sentido que las une al resto del cuerpo. Pero su definición, en mi opinión, se queda corta, porque las manos hacen mucho más que sentir: son grandes creadoras que, junto con el cerebro humano, realizan acciones creativas. Estrechar la mano es un acto social que nos invita a conocer a otras personas. Caminar de la mano manifiesta nuestros sentimientos, ya sea con un niño, con nuestra pareja o al ayudar a un desconocido. Esta parte esencial del ser humano nunca podrá ser sustituida por herramientas tecnológicas. El artesano precisa de sus manos para crear, lo mismo que los seres humanos para hacer la paz o la guerra. Manos unidas crean grandes avances; su desunión nos lleva al aislamiento de países y personas que, desafortunadamente, hoy vivimos diariamente.

    PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA

    El principio de autoridad

    El estamento social se conforma ordinariamente siguiendo un principio: una comunidad civil y una comunidad política intrínsecamente unidas. Las dos han de coexistir de manera pacífica sin invadir la una el terreno o, mejor, las funciones, de la otra. El hombre está ordenado por naturaleza a convivir en una comunidad civil, de la que ha emanado la comunidad política que presta su servicio, un servicio abnegado conducente a la contribución y mantenimiento del bien común de la sociedad civil, el bien común de los gobernados, no el bien propio de los dirigentes políticos. Derivado de lo anterior y, en consecuencia, en toda sociedad es connatural e inexcusable un principio de autoridad, porque el origen inmediato de toda autoridad es el pueblo, la comunidad civil. Esta autoridad no es, pues, absoluta sino delegada y por lo tanto sometida a unas reglas o requerimientos: ha de ser ejercida como fuerza moral persuasiva, no mecánica o despótica, sino basada en la libertad y en el sentido de responsabilidad de cada gobernado. Existe, pues, una relación mutua entre comunidad civil y comunidad política.

    El gobernante está puesto a la cabeza de la sociedad para servirla, para buscar, lograr, y garantizar el bien común y no el bien particular de quien manda y, en consecuencia, no en provecho de grupos poderosos injustamente privilegiados, La única razón legitimadora del poder es asegurar el bienestar público en general.

    Todo lo anterior no son sino simples principios éticos expuestos en los más elementales tratados de doctrina social que convienen a una nación libre. ¿Serán estos los tratados que estudian nuestros políticos para una buena administración pública o, por el contrario, dormirán en el cajón de los olvidos y sacarán para su uso práctico aquellos otros libros sobre el particular ingenio fraudulento de la gobernanza pública?

    JUAN ANTONIO NARVÁEZ SÁNCHEZ / ÚBEDA

    A remolque de Vox

    vox ya no es el rival del PP; es su laboratorio ideológico. Ante cada proclama incendiaria de Abascal —el ataque a RTVE es el último síntoma—, Génova no confronta, sino que aguarda. Ese silencio no es neutral: es el tiempo de incubación para que el marco ultra acabe inoculado en el discurso oficial del PP.

    No es un descuido; es una claudicación estratégica. Vox desplaza el péndulo de lo aceptable y radicaliza el debate público mientras el PP, lejos de actuar como dique de contención democrático, ejerce de notario de un nuevo consenso reaccionario donde se siente más cómodo. Lo certifican la erosión de la memoria histórica, el negacionismo climático, la violencia de género y una gestión de la inmigración en pactos autonómicos que normaliza discursos que, hace apenas un lustro, habrían invalidado a cualquier político de Estado.

    El drama no es que el PP imite a Vox, sino su renuncia al liderazgo moderado por mero cálculo oportunista. Cuando la derecha tradicional se muda al extremo, arrastra consigo al sistema. Lo que se degrada no son solo unas siglas, sino el suelo común sobre el que se erige nuestra convivencia.

    MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS

    Los ultraortodoxos, a la guerra

    En Israel hay una creciente presión para que los ultraortodoxos, que se escudan en tener que estudiar su Sagrada Escritura, defiendan su país, obedeciendo a su Yahvé, que cinco (5) veces en su Biblia les exige matar a varones, mujeres, y niños de la “Tierra Prometida”.

    Nieto de españoles, León XIV, antes de un mes de serlo, ya canonizó a varios sacerdotes “mártires de la Cruzada” 1936-39. Hay fotos de esa guerra con centenares de sacerdotes haciendo prácticas con fusiles en la plaza de toros de Madrid, siguiendo, pues, las normas de Yahvé, con las que ya mataron a Jesús y a sus auténticos discípulos.

    MARTÍN SAGRERA / MADRID

    La Laguna Grande de Baeza

    La Laguna Grande de la ciudad de Baeza, hoy convertida en terreno seco, presenta un estado incompatible con su valor ecológico y su declaración como humedal Ramsar.

    En septiembre de 2025 se anunció una importante inversión para su recuperación. Sin embargo, en la primavera de 2026 no se aprecia resultado alguno, lo que evidencia una preocupante falta de ejecución. El problema es claro: sin un aporte hídrico mínimo, el ecosistema no puede subsistir. Cualquier actuación sin agua carece de sentido. La Laguna Grande es un espacio de gran interés ecológico y turístico. Su situación actual exige medidas inmediatas que aseguren su recuperación real.

    DIEGO SÁNCHEZ PÉREZ / LINARES

    Trump y la violencia

    Trump fracasa en Irán, y con un alto costo para los EE UU y para todo el mundo e, igual que en Venezuela, solo conseguirá consolidar el régimen criminal local. Aun así, todavía hay quienes no comprenden que combatir la violencia con violencia es una incoherencia Lógica, que solo puede empeorar las cosas, tal como echar gasolina para apagar un incendio.

    ALEJANDRO A. TAGLIAVINI

    Extrema derecha

    La extrema derecha toma vuelo porque en la profunda crisis capitalista que empuja a la miseria a sectores crecientes de la clase obrera y los pueblos, el gran capital debe evitar cueste lo que cueste que el profundo descontento obrero y popular se gire contra ellos.

    ANDREU PAGÈS

    Cartas de los Lectores
    set (0 = 0)