La guerra en Irán es, de momento, solo destrucción

    06 mar 2026 / 08:29 H.
    Ver comentarios

    Antes que nada, es necesario destacar la valentía del pueblo iraní que enfrenta la demoníaca tiranía de estos Ayatolás, a pesar de las decenas de miles de crueles asesinatos por parte de las fuerzas del Estado. No todos los que se oponen a esta guerra son de izquierdas como los dictadores de Cuba y Nicaragua, y hasta el primer ministro británico que dijo que “Todos recordamos los errores de Irak, no vamos a unirnos a la ofensiva ahora”. Hay quienes creen que los métodos pacíficos son los únicos viables, coherentes con la idea de que controlar la violencia con violencia es un contrasentido. Por caso, los profesores y divulgadores de la economía libre Steve Hanke y Jeffrey Sachs que afirmó que “no existe ninguna posibilidad de que EE UU pueda conseguir objetivos estratégicos... Trump es muy impopular...” y llega hasta acusarlo de querer cometer fraude en las elecciones de noviembre en EE UU. “Cuando se opera con violencia... mentiras y engaños tan extraordinarios, los resultados pueden ser completamente catastróficos”, afirmó Sachs.

    En contraposición, el consultor Enrique Navarro, asegura que “la operación era necesaria... hoy el mundo es mucho mejor”. Y continúa “descabezar un régimen que tiene decenas de millones de fanáticos... no es tan fácil, puede venir una terrible represión y entonces EE UU se lavará las manos para no enfrascarse en un nuevo Vietnam... Trump nos dijo el verano pasado que el problema estaba solucionado con el bombardero terrorífico y despidió a unos cuantos asesores que negaron la eficacia, ahora se ha visto que tenían razón”. Ciertamente la paciencia de los ciudadanos estadounidenses y la de los israelíes tiene un límite, entonces qué pasará si los Ayatolás resisten hasta que los atacantes se vean forzados por sus propios pueblos a poner fin a las acciones militares. De momento se han perdido muchas vidas además de la destrucción y paralización en Oriente Medio, incluso en Israel. Cuenta Elisabetta Piqué, desde Jerusalén, que Israel es un país fantasma donde salvo los esenciales —farmacias y supermercados—, todo se encuentra cerrado. Y no solo los iraníes huyen a Turquía sino incluso algunos israelíes están intentando dejar su país.

    Pero la pérdida alcanza a todo el globo, particularmente a los EE UU que está realizando un gasto militar muy importante a costa de sus ciudadanos. Y esto se está reflejando en los mercados de valores. Wall Street, que venía con una clara tendencia alcista, entró en la baja y posterior estabilización y quién sabe hasta cuándo. “En este mercado se impuso la creencia de que, como suele ser la norma, los conflictos bélicos suelen tener un efecto limitado... algo que no siempre es así”, afirman los expertos de Link Secutities.

    Donald Trump, insistió en que el conflicto puede durar entre cuatro o cinco semanas o incluso más, “algo que no terminamos de creernos ya que a ninguna de las partes les interesa que dure tanto; a EE UU por el impacto político... mientras que para el régimen iraní, actualmente debilitado, sería más interesante llegar a algún tipo de acuerdo... una salida más o menos honrosa. Por otra parte, señalar que vemos complicado el objetivo de cambio de régimen, insinuado por Trump”, comentan en Link Securities. En fin, todo parece indicar que los ayatolás sobrevivirán. Aunque es de esperar que ocurra alguna mejora y, con el tiempo y la paz, se logre lo que hoy no se vislumbra, que ha llegado el principio del fin del reinado de Lucifer en Irán.

    ALEJANDRO A. TAGLIAVINI

    Bares en quiebra diaria

    Una treintena de bares echa el cierre cada día en España por la imparable alza de costes en alimentación, energía y suministros. El bar, ese negocio tradicional que es el alma del barrio y pilar de la hostelería, está echando la persiana a un ritmo alarmante, víctima de varios años seguidos de subidas de precios que estrangulan a autónomos y pequeños empresarios. No se trata de un problema puntual: en la última década han desaparecido decenas de miles de estos locales, con caídas del 19% en bares y cafeterías, mientras crecen restaurantes y cadenas. La facturación del sector sube gracias al turismo y la inflación, pero los márgenes se evaporan para los negocios de toda la vida, asfixiados por impuestos, alquileres y falta de relevo generacional.

    Es paradójico celebrar récords de hostelería mientras se pierde el tejido que la sustenta. ¿Qué políticas hay para aliviar la presión sobre estos emprendedores? Cuando el pez grande se come al pequeño, las oportunidades se desvanecen no solo en este negocio que supone muchas horas de trabajo, también en diversos sectores que en el pasado animaban a emprender una vida laboral llena de más satisfacciones que el momento presente. ¿A quién le extraña el aumento del absentismo laboral?

    PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA

    Ni Donald Trump ni su partido

    El gran desastre mundial que ha producido ya, directa e indirectamente, la nueva guerra ilegal de Trump, ahora contra Irán, que rechazan hasta sus votantes republicanos, puede provocar la creación de otro o incluso otros partidos. Eso enriquecería mucho la hoy tan deteriorada democracia en EE UU y, con ese su ejemplo, la de otros países.

    DIEGO MAS MAS / MADRID

    Legalidad o barbarie

    El carácter execrable del régimen iraní no puede servir de coartada para dinamitar el orden global. Tras el horror de la Segunda Guerra Mundial, las naciones se dotaron de un sistema basado en la Carta de la ONU para impedir que el planeta regresara a la ley del más fuerte. Hoy, sin embargo, asistimos a la quiebra del derecho internacional que amenaza con devolvernos al caos. No es una cuestión ideológica, sino jurídica. Si España se reclama Estado de derecho, su única opción es la coherencia con los tratados que firma. Por eso estoy orgulloso de la postura española con el respeto al derecho internacional. En este escenario, resulta políticamente grave que Feijóo alinee su discurso con el de Trump y Netanyahu, cuya estrategia pasa por debilitar los consensos jurídicos internacionales. Que Estados Unidos e Israel nos denuesten por defender la legalidad no debería inquietarnos, sino confirmarnos que estamos en el camino correcto. Europa no puede ser un espectador mudo. Necesita una voz propia y firme que exija el cumplimiento estricto de los tratados. El orden internacional se defiende con normas, no con excepciones; lo contrario no es diplomacia, es claudicación ante la fuerza.

    MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / MADRID

    Cartas de los Lectores
    set (0 = 0)