Gracias, Julián
Quiero utilizar este medio de comunicación para expresar mi profundo y sincero agradecimiento a Julián García Luque, director de la oficina del BBVA de la Plaza de Deán Mazas en Jaén, por la excelente labor que viene desempeñando al frente de la misma. En un sector donde la confianza es fundamental, me gustaría destacar especialmente su transparencia. En cada una de nuestras gestiones, he valorado enormemente la claridad de su información y la honestidad en sus asesoramientos, lo cual aporta una tranquilidad indispensable para cualquier cliente. Asimismo, quiero felicitarle por la eficacia con la que resuelve cada trámite. Su capacidad para agilizar procesos y su trato cercano y profesional marcan una diferencia notable en la experiencia bancaria diaria. Gracias, Julián.
ISABEL TORRES / Jaén
Las exquisitas cristinas de Arjonilla
La Feria de los Pueblos, celebrada el pasado fin de semana, viene a poner de manifiesto que esta tierra posee una extensa red de poblaciones repletas de atractivos y maravillas. También la gastronomía tradicional es un reclamo más para los 97 municipios jiennenses. Es el caso de la localidad de Arjonilla, en la comarca de La Campiña, donde, con la llegada de la Semana Santa, afloran las costumbres reposteras de antaño. Pongamos como ejemplo las famosas cristinas, un dulce típico de esta villa, que pertenece, desde este año, a los Pueblos Mágicos de España. Indudablemente, durante estos días se recrean esos sabores y texturas que aún se custodian en el recetario arjonillero.
JUAN LIÉBANA / Jaén
La sonrisa
Quién no siente que el corazón se ilumina ante la mirada de un bebé? A todas las edades, se nos van los ojos al verlos en brazos de sus padres, ya sea en el autobús abarrotado, en la cola del supermercado o en un parque cualquiera. Ese gesto puro, exclusivo de nuestra humanidad, despierta una conexión instantánea que ninguna tecnología ha logrado igualar. Aunque exista el emoji para simularla, la sonrisa auténtica es un bálsamo que nadie nos enseñó a regalar. Emerge de lo más profundo de nuestra genética, como en los neonatos que la esbozan al oír las voces de quienes los aman. Es el lenguaje silencioso de la ternura, el puente que une corazones sin palabras.
Pero como en todo, hay sonrisas con objetivos muy diferentes. Sonreír sin dobleces, sin intereses ocultos, nos recuerda que podemos construir un mundo mejor. Desafortunadamente, al pasear por las ciudades, la sonrisa se está perdiendo, como si la pandemia y las mascarillas nos la hubiesen robado para siempre. Al sonreír, nuestros ojos se iluminan como un clic que enciende la luz. Por un mundo lleno de sonrisas, incluso en estos momentos de incertidumbre y miedo.
PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA