Espejismo exportador
Mientras el Gobierno presume de “buenos datos” en comercio exterior y de una supuesta fortaleza exportadora, las cifras oficiales del cierre de 2025 cuentan otra cosa. El déficit comercial se disparó más de un 40% respecto a 2024 y supera ya los 57.000 millones de euros. La tasa de cobertura se ha deteriorado y compramos bastante más al exterior de lo que conseguimos vender, agrandando una brecha que nos hace más dependientes y vulnerables. Es cierto que las exportaciones alcanzan niveles muy elevados en términos históricos, pero su crecimiento es mínimo frente al aumento de las importaciones. Dicho en plata: no basta con batir récords de ventas si el agujero comercial se ensancha. Resulta preocupante que el debate público se quede en el titular complaciente y no se plantee qué modelo productivo estamos consolidando. Un país que aspira a ser relevante en la economía global no puede celebrar el récord de exportaciones y mirar hacia otro lado cuando su déficit comercial retrocede a niveles que creíamos superados. No se acaba de comprender cómo, en un mundo lleno de datos, el Ejecutivo no realiza una autocrítica, en lugar de ufanarse de informaciones que son públicas.
PEDRO MARÍN USÓ