¿En qué consiste la política?

    13 ene 2026 / 08:34 H.
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    Creo que no voy a descubrir nada en este artículo. Nacemos, crecemos, votamos, nos reproducimos y morimos. Ese es el ciclo de la vida, para eso nos parió nuestra madre y por eso damos de comer a miles de personas con nuestra propuesta en las urnas cada cuatro años o cuando ellos quieran. No existen oposiciones para dedicarte a la política. Tampoco ningún título universitario que lo acredite, aunque existan las ciencias políticas, que te ayuden a entender lo inexplicable. Buenas espaldas y mucha falta de vergüenza son los requisitos indispensables para iniciarte el algo de lo que después te vuelves invisible. Ya no se trata de ser de derechas o de izquierdas. La política es oponerte siempre al adversario sin contemplaciones te gusten o no sus argumentos o iniciativas. Es decir blanco si dicen negro y en pregonar cuatro si proponen ocho. Es verdad que existen políticos vocacionales, tengo relación con algunos, pero para la gran mayoría es un trabajo bien pagado sin callos en las manos. Conozco los entresijos y la trastienda política. Sé de lo que hablo y alguno se disgustará, pues una vez dentro lo mismo sabes de medicina que de carreteras, da igual el cometido, las puertas giratorias nunca se detienen y los méritos se obtienen de otra manera. No vale cualquiera, también es verdad. Hay que abandonar los escrúpulos y los sentimientos si no quieres fracasar. Tienes que mentir de forma reiterada ante tus votantes para asegurarte la próxima papeleta. El contrincante es el malo, el traidor, el que no mira por el ciudadano. El que destruye lo que tú hiciste en la última legislatura y el que no hace lo que tú tampoco hiciste en esa primera línea. Eso es ser político, en eso se basan los Gobiernos de cualquier índole y con eso tenemos que tragar nos guste o no. Fíjense hasta que punto que hoy día tenemos políticos que asesinaban en una banda terrorista. Compartimos bancadas con quienes odian a España y al Rey e incluso algún huido de la Justicia que mantenemos con nuestros impuestos. Es una forma de vida caduca para el 95% de los que inician este desafío. No te importan los enemigos ni los incumplimientos. Sólo estás pendiente del principal opositor, de sus declaraciones y hechos para afeárselos en la prensa y confundir al que con su voto te ha dado un escaño, un sillón, una Consejería, un Ministerio o una simple Concejalía. Todo vale en política con tal de hundir al contrario y conservar un poder condicionado. Y si no que se lo digan al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, un tipo tan mentiroso y sátrapa que es capaz de todo para no dejar la Moncloa. A nivel local hemos conocido el supuesto y presunto nombramiento de funcionarios a afiliados y familiares del PSOE de Jaén, algo que tampoco me sorprende dado el enchufismo que en política y en ciertas formaciones existió de siempre. En definitiva, la política consiste en subir escalones buscando una finalidad, que no es otra sino el bienestar personal y no de la población. Lo dije antes. Existen políticos vocacionales en todos los partidos, pero sólo representan un 5% de los miles que van en las listas como premio. Rocé la política. Fui concejal y siempre me arrepentiré. Lo dejé por decencia porque nunca entendí en qué consiste la política. O mejor dicho, lo dejé cuando lo entendí.

    RAFAEL ORDÓÑEZ MARTÍNEZ

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