El veneno de la prioridad nacional
El auge de la “prioridad nacional” no es una respuesta a problemas reales, sino la construcción de un marco mental diseñado para fracturar la sociedad. Vox ha logrado introducir un virus retórico en el debate público: una trampa que, bajo el lema de “España primero”, busca desmantelar los consensos básicos de convivencia. Al convertir al diferente en una amenaza y al vulnerable en un culpable, se normaliza una exclusión que, hasta hace poco, era marginal y que hoy habita en las instituciones. Lo más preocupante es la mimetización del PP con este discurso. Al adoptar la agenda de la derecha extrema, la derecha institucional abandona los problemas estructurales —vivienda, salarios, servicios públicos— para centrarse en una narrativa que señala a la inmigración como un lastre. Es un ejercicio de desinformación consciente: el propio Banco de España ha certificado que la aportación de los trabajadores extranjeros es, y será, indispensable para la sostenibilidad de nuestras pensiones y el bienestar común.
Estamos ante una estrategia de crispación que busca enfrentar al último contra el penúltimo para proteger los intereses de las élites. Al prometer legalizar la exclusión, no solo se pone en riesgo el Estado de derecho, sino que se traiciona nuestra propia historia como pueblo emigrante. Si llegan al poder, pretenden cambiar las leyes para institucionalizar el racismo; el PP, mimetizado con la derecha extrema, ya no distingue sus siglas de los postulados extremistas. Ambos caminan de la mano hacia una regresión moral que busca, simplemente, dinamitar los derechos humanos.
MIGUEL FERNÁNDEZ PALACIOS
Un país de empleos precarios
En vísperas del 1º de Mayo, Día del Trabajo, la última EPA nos recuerda hasta qué punto la cuestión laboral sigue siendo la gran asignatura pendiente de este país. El paro ha aumentado en 231.500 personas en el primer trimestre y se han destruido 170.300 empleos, con una tasa de desempleo que vuelve a superar el 10%. Pero el problema no es solo cuántos no tienen trabajo, sino qué clase de vida permite el trabajo disponible. Un 11,2% de los trabajadores en España está en riesgo de pobreza, uno de los peores datos de la Unión Europea. Paralelamente, el pluriempleo se ha disparado y ya afecta a unas 632.000 personas, en torno al 2,8% de los ocupados.
Esta mezcla de desempleo, sueldos insuficientes y necesidad de acumular trabajos dibuja un mercado laboral que produce cifras presentables, pero vidas frágiles. Mientras se celebran récords de ocupación, crecen también la inseguridad y la dificultad de llegar a fin de mes. El 1º de Mayo no debería ser solo una efeméride, sino el inicio de una reflexión de fondo. Sin un gran cambio en la educación, que eleve la formación, la productividad y el valor del empleo, seguiremos siendo un país de trabajos precarios y pobreza laboral. La pregunta es inevitable: ¿se ha enterado ya la clase política y se han enterado también los sindicatos?
PEDRO MARÍN USÓN
En la Fiesta del Trabajo
Transformar nuestro mundo, nuestra tierra, con el trabajo es una actitud que puede asustar a muchos, sobre todo en el ámbito de la sociedad actual. Prefieren hacerlo con métodos menos dignos y más interesados.
Pero hablamos de nuestra tierra, de nuestro mundo, cuando en realidad no existe tal derecho de propiedad. Dios, en su amor infinito, creó la tierra y al hombre; a su imagen y semejanza creó al hombre y lo puso sobre la tierra para que la trabajara, para que la administrara, y así correspondiera a ese amor primero. Podemos decir con la tradición cristiana que la gloria de la Santísima Trinidad resplandece en la creación.
Es, pues, una herencia divina recibida, y nosotros somos meros administradores. El administrador administra, ordena, dispone y organiza en especial la hacienda o los bienes que le han sido confiados; y a su debido tiempo rinde cuentas y muestra de manera palpable su eficacia. Debemos, por tanto, restituir y devolver el mundo a Dios siguiendo las huellas de Jesucristo, que para ello vino a la tierra. Hemos de participar de la misión a Él confiada: recristianizar el mundo a través de las actividades humanas. Dios hizo un trabajo divino y a nosotros nos pide un trabajo humano, pero dirigiendo la mirada y el impulso a, valga la expresión, conservar ese mundo para Él.
Se hace necesario participar, en la medida de nuestra capacidad, en esa cooperación activa que es mantener la perfección de nuestro mundo. No podemos, pues, actuar de manera arbitraria y mucho menos egoísta, queriendo ser no simples administradores sino ambicionados y codiciados propietarios. No es esa la misión del hombre; por el contrario, lo es la de imprimir, impregnar todas nuestras acciones de amor y de servicio. Será como una humilde pero gran tarea de alabanza a nuestro creador. Por eso, todo trabajo humano hecho con rectitud y perfección es un tributo debido a la creación y una contribución trascendente a la gloria de Dios.
JUAN ANTONIO NARVÁEZ SÁNCHEZ / ÚBEDA