El susurro de la rosa

    09 ene 2026 / 08:44 H.
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    Un jardinero llamado Luis era conocido en todo el pueblo por su habilidad para cultivar las flores más hermosas. Tenía un amor especial por las rosas, que crecían en su jardín con una belleza y una fragancia que dejaban sin aliento a cualquiera que las contemplara. Sin embargo, había una rosa que destacaba entre todas: una rosa roja, alta y majestuosa, que parecía brillar con luz propia.

    Luis había cuidado de aquella rosa con una devoción particular, hablándole cada día y asegurándose de que tuviera la mejor tierra y el agua más pura. A pesar de todo su esfuerzo, nunca logró que floreciera completamente. Era como si estuviera esperando algo, algo más que Luis no podía darle. Una mañana, mientras regaba su jardín al amanecer, notó que la rosa roja estaba completamente deshojada. Sus pétalos, antes tan vibrantes y llenos de vida, estaban ahora esparcidos por el suelo. Totalmente desconsolado, se arrodilló junto a la planta y, con una lágrima rodando por su mejilla, susurró:

    —¿Por qué me has dejado así, querida rosa? He hecho todo lo que pude para verte florecer...

    De repente, un suave viento comenzó a soplar, y Luis escuchó una voz delicada, como un susurro entre las hojas:

    —No es tu culpa, Luis. De verdad. Me cuidaste con todo tu corazón. Pero mi destino era ser libre y volver a la tierra para comenzar de nuevo. Gracias a ti, viví mis días más hermosos.

    Luis se quedó atónito. ¿Había sido una ilusión, o realmente la rosa le había hablado? No estaba seguro, pero una paz inexplicable lo envolvió. Se levantó, recogió los pétalos caídos y los guardó en un frasco de cristal como recuerdo de su querida rosa. Desde entonces, continuó cuidando su jardín con el mismo amor y dedicación. Pero, cada vez que pasaba junto al lugar donde aquella rosa roja había estado, sonreía y pensaba: “¿Cuál es el colmo de un jardinero? Que una rosa lo deje plantado”. Y aunque la rosa ya no estaba allí, su espíritu y la lección que le dejó permanecieron para siempre en el corazón de Luis.

    ANA CACHINERO / JAÉN

    Día mundial del sello postal

    Este miércoles se celebró el Día Mundial del Sello Postal, una fecha que recuerda la importancia que tuvo este elemento durante muchos años. Con la llegada de las nuevas tecnologías, como el teléfono móvil o el correo electrónico, el envío de cartas postales ha ido quedando en desuso de manera progresiva. También han quedado atrás las tradicionales felicitaciones con postales navideñas; sin embargo, hay una costumbre que parece no perderse nunca: el envío de la carta a Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente a través del buzón. No obstante, es evidente que los sellos poseen un gran valor artístico, histórico y cultural. Cabe recordar que el primer país en inaugurar un sistema postal fue Gran Bretaña, en mayo de 1840. Su famoso sello sin perforaciones fue conocido como el “Penny Black” —penique negro—. Por otro lado, como ya es habitual, con la llegada del nuevo año también llegan las subidas de precios. En este sentido, Correos ha incrementado para 2026 un 7,9% el precio de los sellos nacionales y un 5,5%
    el de los paquetes.

    JUAN LIÉBANA / JAÉN

    Paul Claudel: Navidad de 1886

    Recientemente se cumplieron setenta años de la muerte de Paul Claudel, el poeta del simbolismo. Simbolismo no exento de misticismo por la profunda e intensa presencia de Dios en su poesía y en su teatro. Esta simbiosis singular tuvo su origen el 25 de diciembre de 1886 en la Catedral de Nuestra Señora de París. “Era, cuenta el propio Claudel, el día más crudo de invierno y la tarde más oscura de lluvia de París”. Entró en la Catedral y se colocó junto a la segunda pilastra, cerca de la entrada del coro, a la derecha, de pie, entre la multitud.

    El coro entonaba el Magníficat. “Fue entonces cuando se produjo el acontecimiento que domina toda mi vida. De repente mi corazón se sintió tocado y creí. Creí con tal fuerza de adhesión, con tal arrebatamiento de todo mi ser, con una convicción tan poderosa, con tal certeza, que no me quedaba la menor duda...”. Y esa gran fe es la que predominó el resto de su vida y la que puso de manifiesto de manera sublime en sus escritos: Ahí están por ejemplo “Cinco grandes odas”, “El zapato de raso” o “La Anunciación a María”.

    Al principio se resistió, no quería aceptar aquella realidad que se le había ofrecido de manera tan tangible, pero tuvo que humillar su cabeza y su inteligencia: “He comprendido muy tarde esto: que todos debemos entrar en la armonía del mundo, en la que, por otra parte, no contamos para nada; hemos sido creados para escribir la historia que Dios quiere; no es nuestra historia la que tiene más interés para nosotros”. Fue largo su peregrinar terreno, hasta 1955, y su actividad diplomática en numerosos países del mundo, pero sus años finales transcurrieron en su Francia adorada. Mas desde “aquella Navidad” mantuvo muy presente el mensaje divino recibido: “Con amor eterno te he amado y te he atraído hacia mí.

    No me has elegido tú, sino que Yo te he elegido.

    He ido en tu seguimiento y sobre mis hombros te he vuelto al redil. Sé fiel hasta la muerte y Yo te daré la vida eterna”.

    JUAN ANTONIO NARVÁEZ SÁNCHEZ / ÚBEDA

    Balizas vacilantes

    Y, como no podía ser de otra forma, el año 2025 se cerró con una Dirección General de Tráfico (DGT) titubeante ante las balizas V16. Primero amenazó con multas de 80 a 200 euros por no llevar una homologada; ahora retira la homologación a cuatro modelos populares, que concretamente son: Don Feliz V16IoT, The Boutique For Your Car V16IoT, Ikrea V16IoT y Call SOS XL-HZ-001-VC. Anuncio que llegó justo antes de su obligatoriedad el pasado 1 de enero. En un país como es España, donde el turismo genera millones y millones de euros y los desplazamientos en coche son esenciales, surge la duda: ¿por qué no se impulsó este proyecto de forma comunitaria, evitando chapuzas impulsadas por intereses particulares? Unos llevan balizas de dudosa validez, otros ninguna, generando confusión generalizada y sensación de desorganización. Esta vacilación de la DGT despide el año, mientras 2026 trae nuevos impuestos a combustibles en Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) municipales, para desincentivar coches contaminantes en centros urbanos. ¿Se invertirá en abaratar y potenciar el transporte público? Año nuevo, impuestos al alza. ¿O seguiremos igual pagando más tributos?

    PEDRO MARÍN USÓN

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