Un muerto y un secreto bajo Gante

    21 feb 2026 / 09:04 H.
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    La madrugada del 10 de abril de 1934 amaneció distinta en Gante. En la catedral de San Bavón, alguien había arrancado una pieza esencial del alma flamenca: el panel de Los Jueces Justos, parte del célebre Políptico del Cordero Místico de los hermanos Van Eyck. No fue un robo torpe ni impulsivo. Quedó una nota, escrita en francés, y poco después llegaron cartas firmadas con unas iniciales tan frías como enigmáticas: D.U.A. El mensaje era claro: un rescate de un millón de francos belgas. Para demostrar que hablaba en serio, el ladrón permitió la recuperación de uno de los paneles sustraídos, San Juan Bautista. El otro nunca volvió. Meses más tarde, Arsene Goedertier, un respetable ciudadano, murió llevándose algo más que su último aliento: aseguró ser el único que conocía el escondite y dejó pistas incompletas que aún se interpretan. Desde entonces, Gante convive con una ausencia incómoda y una frase que sigue oliendo a amenaza. Dicen que el panel yace en un lugar del que no puede sacarse sin causar un escándalo público. Tal vez por eso, noventa años después, nadie se atreve a mover ciertas piedras en Gante.


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