Tal vez así
Guarda el segundo después de la estrella fugaz, guarda el olor a café junto a su timbre de voz, tal vez así sigamos siendo eternos. Con la belleza de esta letra de Shinova, arranco unas líneas que no son mías sino de Fidel y de aquellos a los que se les paró el reloj en las vías del tren en una fatídica tarde de domingo. Me abre su alma resquebrajada y hendida por el sufrimiento; se sincera con sencillez y me cuenta que, en situaciones como la vivida, la oscuridad envuelve al ser humano surgiendo el rencor, la soberbia y el demonio. Se indigna por el abandono psicológico al que se está llegando a menos de un mes de la tragedia, un abandono que les roba su dignidad mientras sus hijos se despiertan en la noche sobresaltados por el miedo. Sin embargo, Fidel se agarra fuerte a la vida para convertir todo ese desconsuelo en consuelo y así me escribe: no hay más que la fe y la esperanza para sostener y aliviar, no hay más que el amor, la generosidad y la certeza de que la muerte forma parte de la vida, de no entenderlo así, no podrían vivir en paz. Fidel es voz y entereza ante el dolor. Un inicio, una última vez, un olor a café, un suspiro, un abrazo... tal vez así sigamos siendo eternos.