Silencio de corderos

    03 may 2026 / 08:44 H.
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    El Primero de Mayo nunca debería ser una fiesta reivindicativa tal y como se le viene llamando en los últimos años. Primero porque no está el horno para bollos ni festivales y, segundo, porque si quien dirige la supuesta fiesta es el gobierno responsable de que el horno no funcione. Produce vergüenza ajena ver a los ministros y ministras quejándose de no haber hecho nada en asuntos de vivienda en los últimos siete años. Que la vivienda es un problema sin duda es algo evidente, pero que lo proteste quien debió ponerle freno es, creo yo, mayor problema. Me suena a algo así como ver al ministro puente reivindicando mejoras ferroviarias o pidiendo las indemnizaciones para las víctimas de Adamuz. Cada mochuelo a su olivo que las cámaras no están para todos en cualquier momento. Con todo, y lo digo por experiencia, lo más llamativo de este Primero de Mayo ha sido, bajo mi punto de vista, el silencio enorme de las organizaciones sindicales en los últimos años. Nada que decir, nada que reivindicar, nada que protestar. En mis tiempos nos falta tiempo para protestar por lo primero que apareciera, así hiciera falta convocarle dos huelgas generales al PSOE. Algún castizo de la época me lo recuerda con frecuencia con tres palabras: no hay huevos. Sin embargo cambiarán las cosas cuando se trate de protestar al PP. Allí no faltarán los Koldos, Aldamas bby demás responsables de la debilidad sindical.

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