Por ahí, no, DonMinistro
Dicen que fue un tal SanIgnacio de Loyola quien dijo que: “en tiempos de tribulación, no hacer mudanzas”. Y estamos tribulados con lo del terremoto ferroviario de Adamuz y sus réplicas en Rodalies, Alumbres, y.... O atribulados si así lo prefiere. Lo cual que el dicho del DonLoyola le mueve a una servidora a llevarle la contraria; y, en lugar de salirme de las vías, seguir encarrilada en la tarea que me puse desde que comencé a dirigirle mis jeremiadas en demanda del AVE a Jaén. Si por mí fuera, le aseguro que cesaba en la cansinez de estas misivas mensuales con las que vengo dándole la vara sobre lo provechoso y lo justo de que, usted que puede, mande traer el AVE a Jaén por donde debe ser, que es Despeñaperros. Tabarra que le dirijo por el solo hecho de haber sido nombrado DonMinistro de los trenes. Digo lo del cese de mi cansina porfía por aquello de tener miramientos y no incomodarle a usted con mis jerigonzas en unos momentos como los que le ha tocado lidiar ahora, después de tantísimo penar como el que nos viene afligiendo en los últimos años, y que no voy a mentar porque me da yuyu.
La verdad es que, por muy lenguaraz que se muestre usted en cuanto LosHunos le tientan los cataplines, a mí me parece más buena gente de lo que intenta parecer, y no se merecía usted semejante calvario, que en apenas 48 horas le está blanqueando la barba más deprisa que si se la estuviera tiñendo con aquel kanfort que usaban los jovenzanos en mis tiempos para lustrarse las wambas y enlucirse las sienes, buscando aparentar madurez allí donde lo que refulgía era una juventud insultante. Lo cierto es que a usted le ponen los raíles patas arriba, dando pie a los lenguaraces de oficio para embestir contra todo lo que se mueve, y usted, en lugar de echar mano de ese ingenio vitriólico y ferruginoso que se gasta en tiempos de bonanza, va y apuntala sus pies pucelanos en el suelo y, antes de que las canas verdaderas hagan estragos en su calendario, se echa a tirar de un talento como ni yo ni nadie le conocíamos antes.
Le cuento que la pantalla de mi televisor echa humo compitiendo con mi aparato de radio haciéndome sentir una cerril analfabeta funcional: “prueba dinámica”, “contraste geométrico”, “bateo”, “cálculo de rozamiento”, “fricción”, “desgaste”, “porte”, “gasto”, “bujes...”. Parrafadas como la del DonPresidente de la Comisión de Ferrocarriles, Salvador Galve, soltando eso de que el empeño está en “aumentar la seguridad disminuyendo el riesgo”. En fin, amagos y decires que la dejan a una en estado de trepidación tras el acometimiento de un tantarantán de procedencia desconocida. Claro que usted no se queda atrás, que para algo le sobra ingenio para decir sin decir, erudición para hablar sin leer y desparpajo para no callarse una; y va y suelta que el accidente ferroviario de Adamuz es “tremendamente extraño y difícil de explicar...”.
¿Usted, tan equipado de desempacho, diciendo que hay algo que no puede explicar? ¿Y yo remisa en mis porfías? ¿Pues sabe usted lo que le digo? Que lo del AVE a Jaén sigue en pie. Pero, que no. No lo eche por ahí. Por ahí, no. Hay muchísimas razones para que le ponga usted atención a lo que le estoy diciendo. Por ejemplo, que, como los raíles que van de Madrid a Jaén cruzando Despeñaperros no dan el ancho de vía que precisa el AVE, no hay otra que echar rieles nuevos, con lo que se ahorra y nos ahorramos el tener que pasar por vías de segunda mano aquejadas de desgaste y obsolescencia. Item más: que como el trazado Madrid-Jaén pasando por Despeñaperros es más recto que lo del baipás de Montoro, nos ahorra usted la letanía del “agarrate-que-hay-curva”. Pero, sobre todo, porque los sucesos lúgubres, allí donde acontecen, dejan impregnaciones en la memoria de quienes los viven y en lo que ese memoria traslada a las conciencias de muchas más generaciones de las que los vivieron en cuerpo presente, convertidas en presencias incorpóreas aunque perceptibles. Y esa tierra estará por siempre impregnada. Lo dicho: por ahí, no.