Pax vobis, pax tecum

    08 ene 2026 / 08:25 H.
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    La fraseología de la Navidad y Año Nuevo es tan usada y abundante que podrían rellenarse páginas con centenares de expresiones, dependiendo de las épocas, del ámbito geográfico, de los individuos, de la influencia de otras culturas... Incluso podrían formar parte las derivadas de la intencionalidad de los que las idean o pronuncian, con sus experiencias felices o falaces. Entre estas locuciones anuales se lleva la palma aquella de “Felices Pascuas y próspero Año Nuevo”. He escrito “se lleva”, pero sería más acertado decir “se llevaba”. Las más heterodoxas, en español, podríamos reunirlas en subgrupos, pero no es el caso. Las hay de una pedantería, sin enrojecerse; de las que sí, pero no; de las cursis, pretendiendo la elegancia y el refinamiento; de las que acuden al mensaje religioso, pero que no se note demasiado; de las que optan por un mensaje aséptico... Sí hay que salvar de la crítica las bellas, bellísimas fotografías o dibujos con el ambiente de la época invernal, como nevadas, paisajes frondosos de bosques o prados, estrellas, ciervos, rincones rurales de antaño, siluetas... En estas postales navideñas sobran, a veces, las palabras. En cuanto a las de otras lenguas, casi podríamos decir que son más discretas y universales, por lo menos las que nos llegan de amistades de otras nacionalidades y países. Pero también hay bastantes que optan por evitar los saludos, escudándose en la tristeza que les produce o el poco interés por el tema. En cualquier caso, para mala salud, ninguna. Y es preferible y respetable. Por mucho que se pretenda, por el momento, el trasfondo de lo religioso sigue presente, después de veinte siglos. Los cristianos de la Antigüedad fundieron la fiesta de la Natividad hasta confundirla con la de la Paz. Se apoyaban en aquel pasaje evangélico que dice “Et in terra pax hominibus bone voluntatis...” Así que decir una es interferirse en la otra. Jesús de Nazaret nació en un establo, rodeado de pobreza y sencillez, cuando la paz romana imperaba en la zona mediterránea. Él mismo y sus enseñanzas son el más claro distintivo de la alianza y la concordia entre los humanos. Y como esta vez va de pretenciosos, permítanme felicitar con aquellos latinajos de los antiguos romanos que decían “Pax vobis, pax tecum”; o sea la paz con vosotros, la paz contigo.

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