Palabra de caballero

    07 abr 2026 / 08:25 H.
    Ver comentarios

    En los tiempos que corren, donde los contratos necesitan mil firmas, recordar la figura de Carlos y Marchena es hacer un viaje a una época de integridad casi extinta. Ellos representan a esos “hombres de palabra”, estirpe para la que un apretón de manos tenía más fuerza legal y moral que cualquier documento. Eran los años 80 y fui testigo de un acuerdo que hoy parecería una locura. Carlos buscaba un local para su negocio, y Marchena lo tenía. El intercambio era, un piso por el local. La balanza no estaba equilibrada; el piso de Carlos tenía un valor superior. Fue aquí donde la magia y la confianza hicieron acto de presencia. Para compensar la diferencia, Marchena lanzó una propuesta singular: pagaría el resto con 1.500 bikinis. Ambos se miraron, se dieron la mano y el trato quedó cerrado. Aquellos bikinis no eran solo mercancía, eran el símbolo de un respeto mutuo donde la palabra dada era el activo más valioso. Esa confianza hoy no existe. Personajes así nos recuerdan que la nobleza de un hombre se mide por su capacidad de cumplir lo que promete. Quedan pocos como ellos, y su ejemplo no debería caer en el olvido.

    Articulistas
    set (0 = 0)