No a la guerra

    09 mar 2026 / 08:34 H.
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    Ya estamos metidos en otra guerra mundial de nuevo. Otra vez la muerte, el dolor y la irracionalidad vuelven a galopar, sin posibilidad de poder utilizar la razón. Entrar en Irán no es buena idea, y es obvio que estamos ante el fin y la decadencia de Occidente, que busca el dominio del petróleo como tabla de salvación. También, resulta evidente que el presidente de Estados Unidos está jugando con fuego, chantajeado por Israel, y con la complacencia de los nuevos millonarios, ante un tecnofeudalismo que nos deshumaniza a niveles imposibles. Pero la alternativa, pedir auxilio a China, puede ser vernos en manos de otro monstruo. Al final, está guerra es también la última y atroz manera para justificar la polarización de la política española, la descomposición de la UE y la aparición de los nacionalismo extremos que den lugar a un mundo más pobre, difícil e injusto. Por eso, a priori estoy con el “no a la guerra” del presidente Sánchez; pero lo que ocurre tiene otras muchas aristas, algunas fuera de nuestra soberanía nacional, que terminarán por desdecirse y donde obviamente volveremos a ser parte del problema más que de la solución.

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