No a la guerra

    14 mar 2026 / 08:51 H.
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    Más allá del hecho beligerante de PP y Vox, sectores de la centro derecha liberal han criticado recientemente el lema “no a la guerra” de Pedro Sánchez desde la prensa de opinión y el análisis internacional. No se trata, según esas voces, de simple partidismo, sino de un reclamo de coherencia, realismo y responsabilidad exterior. Sostienen que el Gobierno mantiene una retórica pacifista mientras España aparece ya implicada en operaciones aliadas, lo que denuncian como cinismo político y uso electoral de un eslogan histórico. Añaden que mezclar el conflicto actual con Irak 2003 distorsiona la geopolítica y debilita la credibilidad diplomática: ¡cómo justifican sus desmanes!. Algunos analistas plantean que el Ejecutivo intenta conciliar posiciones difíciles: rechazar la guerra, pero mantener alineamientos militares y compromisos con la UE y la OTAN, lo que erosiona la percepción de España en su liderazgo internacional: intentan hacer círculos cuadrados. Figuras como Rubén Amón, Lucía Méndez o Pilar Cernuda han apuntado a la falta de sobriedad y consistencia. Sin embargo, el trasfondo de estas críticas revela una obsesión opositora por contradecir al Gobierno, sin ofrecer una alternativa clara de seguridad y diplomacia.

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