Mano tendida, así fuese, así sea...

27 mar 2016 / 10:35 H.

Da quien tiene y, a veces, quien no tiene da más, esa es la gente que admira el “señor Jota” en su amplia acepción de la palabra. Por extraordinario comportamiento, por sobresaliente actitud ante lo que sucede a su alrededor y por ese inesperado gesto, a sabiendas que nada material posee, pero sucede siempre que lo intangible es más infinito que lo tangible, eso material que desbroza el camino a quienes hacen de la ostentación ejercicio de soberbia y vanidad. O de su sospechoso ejemplo, apología de virtud ciudadana. Lo contrario a quienes solo buscan convertir en divinidad el repentino oropel que cae en sus manos es la buena gente que sin pedir nada a cambio, entrega hasta su alma, más su corazón, más sus dos manos y también su espalda para cargar a hombros, además de con la perra vida, a su Cristo o a su Virgen, eso es dar, dar sin nada esperar. Acaba la Semana Santa, acaban los desfiles con su majestuosa belleza y las pomposidades con su indescriptible y única apariencia, ya huele a primavera de deseo y caprichosa piel, atrás queda toda la Cuaresma, esplendor de recogimiento interior y explosión de fe en gentío, que el ser humano es pura contradicción (y divina, además de pura, según el “señor Jota”). ¿Qué es la vida? La vida solo es un soneto con corazón como cabal escribe Molina Navarrete: “Fácil sacarlo/ si expreso el corazón y si me adentro/ en la palabra mágica y encuentro/ este verso final para rimarlo (...) Hago un esfuerzo: ¡Venga, otro terceto! / Y acabo. Trece versos... y uno más: /La vida solamente es un soneto”. A Molina Verdejo, Dios se le aparece con savia y braceros, los mismos que anónimamente dan enjundia y empaque a la Pasión cofrade: “¡Cuando miro tu tronco torvo y fiero,/ tu tronco casi humano, padre olivo,/ un dios pagano rudo y primitivo/ te descubro, un viejo dios ibero (...) Y su sangre y tu savia se confunden/ en la tierra irredenta en que se hunden,/ como manos crispadas, tus raíces”. Nada como sentir, que para sentir se ha de sufrir, eso nos enseñaron desde chicos, que la vida no es regalada, aunque nos soprendiera entonces (y ahora) que para algunos es extremadamente regalada. Y fácil. Y caprichosamente feliz, pero bueno, también el refranero y San Martín valen para estas locuras... Que en locuras de pensamiento quedan porque el “señor Jota” siempre tiene una muletilla, sacada de las entrañas de Molina Damiani, a quien le profesa devoción y fe, cada vez que le salen los renglones torcidos de la vida: “Cucharillas, cucharones:/ sillas de enea sin amo./ Hiela Roma las aceras,/ de mala leche sus jacos (...) ‘Ya sube, Maestro, asómese:/ lo trae un turno de rápidos./ Aunque usted, a su compás:/ como antiguamente. Vámonos’/ ‘No os lo llevéis todavía,/ que van a crucificarlo./ Y mecedlo, que yo vea/ sus ojos mientras le canto”. Mano tendida, mano amiga, así fuese, así sea. ¡Viva El Abuelo!

muy personal

Santa Teresa de Jesús: “Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor”.
Y dice más: “Si Satanás pudiera

amar, dejaría de

ser malvado”.

Ana Tudela, costalera:
“Tengo 16 años y llevo 2 portando a la Virgen de los Desamparados, lo hago por mi familia y la gente que lo necesita”.
¡Gente valiente, gente noble, gente imprescindible!

Jesús Medina, costalero: “Llevar a El Abuelo es lo más grande que le puede pasar a un jiennense”.
¡Gente buena, gente entregada, gente imprescindible!

adivina...

¿Qué calendario tendrá el Vaticano para suplir al obispo de Jaén después

de seis meses de su

renuncia por edad?

adivinanza...

¿Qué cofradías hacen relevo de hermano mayor este año y no es cargo por el que haya que buscar

a los pretendientes?