La universidad fantasma de Jaén

    20 mar 2026 / 18:00 H.
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    Pocos jiennenses saben que Jaén tuvo universidad en el siglo XVII... y que la perdió casi antes de estrenarla. Corría el año 1629 cuando una bula del papa Urbano VIII elevó el antiguo Estudio Dominico de Santa Catalina, instalado en el convento de Santo Domingo, a la categoría de universidad pontificia. Durante décadas aquel lugar había sido centro de enseñanza de filosofía y teología, pero de pronto Jaén aspiraba a algo mayor: convertirse en una auténtica ciudad universitaria. La alegría, sin embargo, duró menos que un curso académico. La recién nacida institución apenas tuvo tiempo de organizar cátedras y otorgar grados cuando estalló la protesta de la cercana Universidad de Baeza, que veía peligrar su prestigio y, sobre todo, sus estudiantes. El conflicto llegó hasta la corte de Felipe IV, y la sentencia fue fulminante: en 1630 se prohibió a los dominicos jiennenses usar el título de universidad. Así terminó la aventura. Cuenta la tradición que algunos frailes llegaron a bromear diciendo que su universidad había durado lo mismo que una cuaresma larga. Desde entonces, la historia recuerda aquel intento fallido como la universidad fantasma de Jaén, un sueño académico que apenas alcanzó a cruzar el umbral de su propio claustro.

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