Fecha de caducidad

    28 abr 2026 / 08:22 H.
    Ver comentarios

    Cuando paseo por esos archivos antropológicos que son los cementerios miro con atención los datos de esas vidas anónimas enmarcadas por dos fechas que constituyen el alfa y la omega de cada existencia. Al llegar al supermercado también observo con precaución la caducidad de cada producto y recuerdo que fenecer era un verbo de abuela caído en desuso que explicaba perfectamente el finis gloriae mundi de un difunto o de un yogur caducado. El tiempo viene a ser un enemigo temible y cuantificable hasta lo ridículo o lo inimaginable. Las distancias astronómicas calculadas en años luz o las eras geológicas explicadas en un lapso temporal de millones de años eran apostilladas por un hombre sabio con un irónico “la tierra tiene cuatro mil millones de años justos” que ridiculizaba la pretendida exactitud científica de la cifra. Ahora el mundo de la prisa nos impone los cánones de un disfrute vertiginoso en un mundo caduco. Eso pienso mientras tomo un Cola Cao cuya etiqueta incluye el epitafio de su fecha y hora de defunción a partir de la cual será polvo estelar. Entonces me acuerdo de las voces lejanas de aquel sabio irónico y de mi abuela diciendo “mira la tapa del yogur vaya que esté fenecido”.

    Articulistas
    set (0 = 0)