Equipos intergeneracionales
Tengo más experiencia, me gusta participar en colectivos de la sociedad civil, me muevo bien por las redes sociales, disfruto viajando, cocinando con amigos y conociendo nuevos restaurantes. Tengo ganas de vivir y me considero una persona activa, que se ilusiona con nuevos proyectos. Formo parte del colectivo de diez millones de personas mayores que en España tienen más de 65 años. Este fenómeno demográfico, sin precedentes, empieza a ser tenido muy en cuenta por el mercado y la publicidad. Parece que las marcas empiezan a tomar en serio a estas generaciones. Nuevas perspectivas se abren sobre este nuevo proceso vital. En la cartelería publicitaria se ven menos tensiómetros o pañales para adultos y cada vez proliferan más viajes y actividades de tiempo libre. Tenemos que concienciarnos y no tener miedo a esta etapa. Quizá el problema no sea la edad, sino cómo afrontamos el paso del tiempo. Las personas mayores comenzamos una etapa en la que podemos cosechar lo sembrado. Sabemos lo que nos motiva, tenemos más tiempo para estrechar nuestras relaciones familiares, para ser más generosos y solidarios, para cuidar nuestra salud con alimentos sanos, para disfrutar el tiempo presente y vivir el aquí y el ahora, para disfrutar de amistades viejas y nuevas, para viajar y conocer nuevos lugares, para realizar actividades físicas y cuidar nuestro cuerpo. Pero nuestro colectivo tiene un importante reto, la lucha contra el edadismo. Casi cinco millones de personas mayores, declara haber sufrido ese tipo de discriminación social por razones de edad. Por esta razón debemos aplaudir iniciativas como las de las profesoras de la Universidad de Jaén, Isabel Carmona, de Psicología Social, e Inés Muñoz, de Educación Permanente, por la creación de equipos de trabajo intergeneracionales formados por alumnado del Grado en Trabajo Social y Aula Abierta —el programa universitario de mayores—, con la finalidad de sensibilizar a la sociedad para erradicar el edadismo. Entre las líneas de trabajo destacan: edadismo en el empleo, en la salud, en los medios de comunicación, o mitos y realidades del edadismo.