Entre lágrimas

    06 abr 2026 / 08:25 H.
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    Cuando el PSOE gobernaba Andalucía como si fuera su reino para siempre, un buen número de gentes afirmaba sin rubor que no había alternativa. El PP gobierna ahora con el mismo descaro y con la idea de que no hay alternativa posible. Es más, que aquellos que podrían sumarse a la labor de hacer oposición son la extrema derecha de VOX, con lo que siempre se entenderán. Claro que el PSOE, en una falta de análisis que raya en lo desesperante, presenta a María Jesús Montero como si esto fuera una garantía de algo, a sabiendas que en el mejor de los casos se comerán los pocos votos que podría tener la izquierda. A partir de ahí, Moreno, que es más actor que político, lo tiene fácil, porque prácticamente nadie es capaz de hacerse a la idea de que está ahí para desmontar lo público, porque no le interesan los andaluces precarios y empobrecidos, y que su única cara es la del lobo vestido de cordero. Pero es que nadie verá al lobo porque no hay alternativa de ningún tipo. La Andalucía que empieza este nuevo cuarto de siglo está en otras. Pocos piensan ya en tener una sociedad basada en lo común. Somos radicalmente individualistas. La política actual apela a los sentimientos, a lo que creemos que nos pertenece por derecho y en eso, las lágrimas de cocodrilo de Moreno son todo. Ahora bien, que tomen nota en Madrid, hay ambiciones que no tienen techo.

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