El cumpleaños
Dan ganas de decir algo en plan borde pero está todo dicho. Pero claro, estando el país como está, hablar de amores resulta ridículo, y como es algo a lo que estoy acostumbrado, pues hagamos el ridículo. Yo la quise y a veces ella también me quería. Esto ya lo dijo Neruda. Nada de amores que luego todo se interpreta de manera torticera. Hace dos sábados estuve de cumpleaños de un querido amigo, colega de aventuras incontables, no porque fueran muchas, sino porque no se pueden contar aunque para la gente de nuestra edad son fáciles de imaginar. Cuando Franco estaba vivo, él militaba en el Partido Comunista y yo, por aquello de dar la nota, en el PTE, comunista también, pero de corte maoísta. Hoy ninguno de los dos está demasiado orgulloso de aquel pasado, pero es lo que tocaba en la juventud. Éramos antifranquistas cuando se podía ser antifranquista, porque lo de serlo a estas alturas es como decir que se lucha contra la dictadura de Primo de Rivera, contra la que los antifranquistas de hoy no tienen nada excepto agradecimientos por el trato recibido. Fue un cumpleaños agradable con gentes variopintas como dos exministros, PP y PSOE, departiendo con gracia entre los invitados que tampoco éramos muchos. Y digo esto para resaltar los cambios que la vida nos depara cuando los años y las experiencias le van limando a uno las aristas y se vuelve menos arisco y más comprensivo y tolerante.