Con el sudor de tu frente

    30 mar 2026 / 08:25 H.
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    A la entrada del Gran Centro Comercial una llamativa valla publicitaria te da la bienvenida “Disfruta el tiempo libre”. En su inmenso parking siempre encuentras aparcamiento, todas las calles están muy bien señalizadas y sus anchas aceras hacen más leves tus pasos; en menos de lo que crees, ya estás dentro. Millones de productos de toda clase, colores, medidas y usos repartidos por secciones en almacenes, tiendas y escaparates se ofrecen al usuario por el módico precio que indica la etiqueta. Salas de cine, gimnasios, recreativos y locales de juego se ofertan en un surtido variado para que, a gusto del consumidor, puedas ponerte cachas, disfrutar una película, o dejarte vaciar el bolsillo en las tragaperras. La abundancia es la denominación de origen de estos grandes templos del consumismo, y su punto fuerte es la alimentación. En sus supermercados, cafeterías, gastrobares y demás chiringuitos de papeo no falta por vender absolutamente nada de este mundo que sea comestible, y su variedad en primeras calidades es digna del libro “Guinness”. Al principio de todo, solo era el pan lo que tenías que ganarte con el sudor de tu frente, ahora no paran de inventarse necesidades.

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