Civismo en Semana Santa
La Semana Santa forma parte de ese legado que nos define, un patrimonio de imaginería religiosa,, donde cada imagen no es solo una talla, sino memoria viva, emoción compartida y fe arraigada. En Jaén, nuestras devociones caminan cada año entre el respeto y el fervor de un pueblo que se reconoce en ellas, que las siente como propias y que tiene el deber de preservarlas. Este año parece que el tiempo nos permitirá lucir tanta belleza por las calles jaeneras, sin arriesgar los pasos con la lluvia. Porque no hablamos únicamente de tradición, sino de un patrimonio histórico y sentimental que merece cuidado, atención y compromiso colectivo. Quien nos visita en estos días no solo contempla procesiones; descubre una forma de sentir, una identidad que se expresa en cada detalle. Por eso, la acogida ha de ser generosa y la convivencia ejemplar. Somos anfitriones de quienes llegan buscando esa belleza única, y debemos ofrecer no solo emoción, sino también civismo. La limpieza de nuestras calles, el respeto por los espacios comunes y la actitud responsable son parte esencial de esa imagen que proyectamos. La Semana Santa nos invita a mirar hacia dentro, pero también a actuar hacia fuera. Cuidar nuestras imágenes, nuestra ciudad y a quienes la comparten con nosotros es, en el fondo, otra forma de fervor.