Ángeles de la Guarda

    27 ene 2026 / 08:32 H.
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    Se dice que el sentido común es el menos común de los sentidos, y qué cierto es en muchos casos. Leo con absoluta incredulidad que, en vez de valorar lo que los habitantes de Adamuz han puesto al servicio de los accidentados en los trenes, se les critica porque tenían que haberles buscado hoteles. ¿De verdad que el cerebro les sirve a algunos para algo? Un pueblo tan pequeño que se echa a la calle de noche, con el frío, sin luz, escuchando gritos, peticiones de auxilio de los heridos entre los amasijos de hierros y poniendo a su disposición hasta sus casas, cae en falta porque alguna lumbrera hubiera buscado hoteles. Mejor me centro en un grupo de personas que llevan un colchón y unas bolsas seguramente llenas de comida. Van corriendo y apuesto que felices por tener la posibilidad de ayudar, porque la generosidad tiene ese poder; sin embargo, me produce tristeza pensar que quizás esos “Ángeles de la Guarda” lleven ahí lo que habían comprado para sus familias con bastante sacrificio. Ni llevaban abrigos de piel, ni el furgón era de alta gama. Son personas sencillas que de lujo tienen el corazón. El pueblo ha dado lo que tenía y eso es lo máximo. No ha necesitado hoteles. ¡Gracias!

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