Acertijo navideño

    09 ene 2026 / 08:54 H.
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    Allá donde los íberos estuvieron antes que los romanos. Allá donde se conocen los olivos que aguardan a la lluvia y al sol. Allá donde el viento salta en los cerros. Donde una cruz guía, una catedral reza y se defiende un castillo. Donde revientas comiendo lagarto ibérico. Allá donde se lee el cartel: “aquí se vendió el gordo”. Allá donde se discute el nombre de las mejores patatas fritas, el aliño perfecto para las aceitunas y la peor cuesta, con diademas de estrellas, de elfos y con las corbatas de Papa Noel. Allá donde te cruzas con voces desafinadas de villancicos, con manos que soportan guisos y piernas entrenando para San Antón. Donde la vista se alza a grafitis de retratos de pipirrana, flores y salmorejo. Donde la gente se levanta temprano para recoger la aceituna y se acuesta tarde para recibir al migrante, el estudiante y al pariente, con un aeropuerto compartido y un tren más que tardón. Pongamos que Sabina nos permite usar su canción. Allá donde el frío descansa en mesas de camilla y el sol visita los puentes y los campos. Donde la casa del reloj guarda el tiempo y la vida pasa en álbumes de fotos. Pongamos que hablamos de Jaén.

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