Acceso apuntalado
En Las Villas miramos con horror uno de los accesos a Villacarrillo desde la A-32. La pasada semana, su alcalde, Francisco Miralles, denunciaba —con toda la razón y honor— el corte de uno de los principales accesos al municipio. Al día siguiente, Paco, como lo llamamos en la comarca, difundía una fotografía del interior de uno de los túneles bóveda que sostienen este paso. Las imágenes no necesitan descripción. Transmiten miedo y tristeza. ¿Merece un pueblo una infraestructura en estas condiciones? ¿La merecen los miles de usuarios que circulan a diario por la A-32? La respuesta es evidente. El paso se encuentra sostenido por cuatro puntales, algunos de ellos visiblemente torcidos. Una auténtica chapuza que ningún ciudadano merece. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo los pueblos vamos a soportar el desprecio continuo de las políticas centrales? Señoras y señores, esto no va de siglas ni de colores. No se trata de señalar a un partido u otro, ni a un gobernante concreto. Es una cuestión: de responsabilidad y de sentido común. Somos maltratados. No merecemos un par de puntales torcidos sosteniendo, no una infraestructura, sino nuestra dignidad.