El padrastro y la madre de Benita, castigados con 16 años

La Audiencia condena a ambos por malos tratos y agresión sexual

04 nov 2016 / 10:01 H.

Ya hay sentencia por el caso “Benita”, la joven de Arquillos que huyó de su casa el 7 de julio de 2014 para poner fin al infierno de malos tratos y violaciones en el que se había convertido su vida. La Audiencia Provincial ha castigado a su madre y a su padrastro con 16 años de cárcel, mientras que ha impuesto una condena de 6 años de prisión a Santiago L. C., un anciano del municipio, al que el tribunal ha considerado autor de un delito de agresión sexual. La Fiscalía también había presentado cargos contra los tres acusados por episodios de violencia física y sexual cometidos, presuntamente, contra Isabel, la hermana mayor de Benita. Sin embargo, los magistrados de la Sección Tercera han considerado que no hay pruebas suficientes como para condenarlos. Y es que, en el juicio, celebrado hace ahora un mes, Isabel se retractó de su versiones anteriores y negó haber sido víctima de abusos y malos tratos por parte de su madre y su padrastro. La resolución judicial no es firme y puede ser recurrida ante el Supremo.

La condena es la respuesta que da la Justicia a una historia que conmocionó a todo el país. Arrancó el 7 de julio de 2014. Ese día, Benita Callejas, que contaba con 19 años, ya no aguantó más. Salió corriendo de su casa de Arquillos. Se escapó para refugiarse en la vivienda de un amigo, donde permaneció escondida durante cuatro días. Su huida tuvo un motivo: aseguró que ella y su hermana Isabel eran víctimas de malos tratos y de las violaciones de su padrastro, Pedro Antonio F. O. Unos episodios de violencia física y sexual que fueron consentidos e, incluso, alentados por su propia madre, María del Carmen O. E. La Audiencia de Jaén ha considerado probados estos hechos, aunque solo en la parte relativa a Benita. Por ello, la madre y el padrastro son condenados como autores de delitos de malos tratos habituales, lesiones y agresión sexual. Las penas impuestas suman 16 años de cárcel, más el pago de una indemnización de 30.000 euros cada uno.

Por otro lado, la sentencia, cuya ponente es la magistrada María Jesús Jurado Cabrera, estima que no hay pruebas suficientes de que Isabel, la hermana mayor de Benita, también fuera víctima de las violaciones y los malos tratos, tal y como había solicitado el Ministerio Público. Por ello, absuelve a los acusados.

La Fiscalía también sostuvo en el juicio que el matrimonio también prostituía a sus hijas con un anciano del pueblo. Se trata de Santiago L. C., un hombre de 82 años quien, presuntamente, pagaba 200 euros por tener sexo con las adolescentes. El tribunal considera que tampoco hay pruebas de que sucedieran estos hechos y, por ello, lo exculpa del delito de prostitución de menores por el que se sentó en el banquillo. De lo que no se ha librado Santiago L. C. es de la condena por agresión sexual cometida sobre Benita. En concreto, los magistrados estiman que el anciano abordó a la joven en varias ocasiones cuando se dirigía a una parcela de su propiedad, que había dejado a los acusados para que vivieran en ella. Según la sentencia, el hombre obligó a Benita a realizar actos sexuales en contra de su voluntad. Por ello, le han impuesto seis años de cárcel y el pago de una indemnización de 6.000 euros.

La resolución judicial da total credibilidad al testimonio de Benita, de quien destaca que se ha mantenido en el tiempo, sin apenas contradicciones. Hay que recordar que la madre y el padrastro ya estuvieron nueve meses en prisión preventiva por estos hechos.

Los procesados alegaron que todo era una “invención” de la joven

“Se lo ha inventado todo con la única intención de hacernos daño”, dijo María del Carmen O. E., la madre de Benita cuando le preguntaron por la denuncia que había presentado su hija contra ella y su padrastro. “Nunca aceptó que yo tuviera una relación con su madre”, remarcó Pedro Antonio F. O. Esa fue la estrategia de defensa empleada por los dos procesados durante el juicio, celebrado los pasados días 4 y 5 de octubre. El matrimonio trató de desacreditar a su hija, a la que acusaron de acudir a casas de los vecinos para robar, de pegar a sus hermanos pequeños e, incluso, de “andar con hombres”. La progenitora llegó a insinuar que mantenía una relación sentimental con el hombre de Arquillos que le dio cobijo los cuatro días posteriores a su huida. Sabían que muchas de sus posibilidades de conseguir una sentencia absolutoria pasaban por tratar de convencer al tribunal de que su hija Benita era problemática y mentirosa. Sin embargo, los magistrados de la Sección Tercera han dado credibilidad al testimonio de la joven de Arquillos y han condenado a su madre y a su padrastro a 16 años de cárcel por los delitos de malos tratos y agresión sexual. Hay que recordar que la Fiscalía pidió 40 años para ella y 32 para él.