El alcalde de Jaén está dispuesto a negociar para recuperar los baños árabes de la calle Calvario
Julio Millán se reunirá con la familia de la calle Calvario para intentar llegar a un acuerdo de adquisición de la casa
No se quedará de brazos cruzados. El alcalde de Jaén, Julio Millán, está decidido a sentarse en torno a una mesa con los cinco hermanos propietarios de la vivienda número 3 de la calle Calvario para intentar llegar a un acuerdo de adquisición de la casa. No será la primera vez. Ya lo hizo cuando se estrenó como máximo dirigente municipal, en el anterior mandato, pero no fue posible el entendimiento. “Pidieron una cifra desorbitada, que el Ayuntamiento no podía asumir”, subraya. Las arcas municipales continúan maltrechas. Sin embargo, consciente del patrimonio que existe en su interior, tiene prevista una reunión para negociar.
No hay fecha fijada, pero los dueños recibirán pronto una llamada para concertar una cita con el alcalde, quien recibió, el año pasado, una propuesta económica con un informe detallado de tasación que continúa vigente. La familia está a la espera de una contestación y, mientras tanto, aumenta la preocupación por el estado de conservación del inmueble, aún más deteriorado con el tren de tormentas de los primeros meses del año.
PATRIMONIO. Fue Luis Berges Roldán, el prestigioso arquitecto recientemente fallecido, quien descubrió la existencia de los segundos baños árabes de Jaén en torno a los años ochenta. Desde entonces intentó hacer lo que estuvo en su mano para que las administraciones públicas se interesaran por adquirir la casa número 3 con la intención de recuperar para el patrimonio jiennense un “hammam” fechado en el siglo XI, un testimonio vivo de la herencia andalusí en Andalucía integrado en el tejido urbano histórico de la ciudad. Debajo de la vivienda, en propiedad de cinco hermanos, los informes arqueológicos documentados destacan que existen las salas frías, como el área de la “mashla” —vestuario—, como el “bayt al-barid” —frigida-rio—, que forman parte integral de los conocidos también como Baños de los Caños y conservan elementos estructurales originales de la época islámica. Sin embargo, las negociaciones para la venta de la vivienda nunca fructificaron. La familia decidió poner el asunto en manos del letrado Francisco Javier Marín Gámez con el fin de encontrar una solución antes de que se pierda la posibilidad de conservar un trozo de la historia jiennense para el disfrute de ciudadanos y visitantes. El abogado trasladó, recientemente, al Ayuntamiento de Jaén una oferta económica, basada en un estudio de tasación al que tuvo acceso este periódico. Pronto llegará la respuesta oficial con la convocatoria de una reunión.