“Dignidad y justicia”, así describe el director de Diario JAÉN a Luis Parra

Alcalde de Santiago-Pontones de 1983 a 2003, promovió servicios básicos de luz y agua para las aldeas del municipio > Hizo bandera de la dignidad de sus vecinos, viviesen dónde viviesen, y de la justicia social > A Luis Parra se le debe un tributo

16 mar 2026 / 16:21 H.
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De gente capaz y capacitada está rebosante Jaén, sus comarcas, sus ciudades y sus pueblos y de gente adelantada a su tiempo, también, por goleada ganamos a otras provincias hermanas y si nos asomamos al colosal mundo de los imprescindibles, es que no hay comparación con Jaén y la gente que se puso al frente de sus vecinos para luchar por su dignidad y ofrecerles la justicia social propia de unas necesidades que no disfrutaban en este mundo aunque lo habitaran. Hay un caso paradigmático en el lugar más alejado de la provincia, el municipio de Santiago-Pontones, y les hablo de un alcalde excepcional y único y ejemplar que durante las dos décadas que duró su mandato (9 de 11 concejales) convirtió la bandera de la dignidad en sustancia inexcusable del día a día municipal. Este señor se llamaba y se llama Luis Parra Parra y les confieso que su labor aún se rememora aún habiendo dejado el Ayuntamiento hace 22 años en las 85 aldeas a las que dio luz y agua, señal de televisión y accesos por carretera. Servicios básicos para 85 núcleos de población con 85 millones de pesetas de presupuesto, una quimera inalcanzable hoy pero realista en aquellos tiempos en los que el uno más uno nunca eran dos, que la suma de voluntades y la alegría de las gentes multiplicaba todas las inversiones. Imprescindible en la gestión y también insustituible en el trato, Luis Parra hizo bandera de sus vecinos, daba igual donde viviesen, que hasta allí llegaba por imperiosa necesidad y manifiesta responsabilidad la bandera de la dignidad y la justicia social. Confluyen además en este alcalde dialogante y experto en el cuerpo a cuerpo, episodios de exaltación de la identidad serrana y segureña junto a personajes ilustres y comprometidos también como Esteban Ramírez, en aquellos albores de la democracia cuando la Sierra de Segura vivía castigada en todas las rutas de la modernidad. Hoy, Luis, alejado de todos los vericuetos de la política y con la satisfacción del deber hecho, no se pierde ni una sola de las fiestas de su Marchena del alma, junto a sus hermanos Tomás y Andrea, y a su inseparable Chelo y el Centro de Maestras Auxilares Sociales de Esteban.

Crónica publicada el domingo 14 de septiembre de 2025

Jaén
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