Virgen Inmaculada
Hoy, día 8 de diciembre, se cumplen 170 años desde que el papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción: “Que Dios ha preservado inmune a la Virgen de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción”.
Esta advocación de la Virgen ha sido extendida por los cinco continentes no solo desde esa fecha; mucho antes, desde siempre, así lo han creído los cristianos de todos los tiempos. En la actualidad son muchas las mujeres que han sido bautizadas con este nombre de Inmaculada, algunas son conocidas y se hacen llamar por los diminutivos de Inma o Concha. El año pasado, el Papa Francisco compuso una oración dedicada a la Virgen Inmaculada, entre otras cosas le pedía: “Ayúdanos a estar siempre atentos a la voz del Señor: que no seamos sordos al grito de los pobres, que el sufrimiento de los enfermos y de los oprimidos no nos encuentre distraídos, que la soledad de los ancianos y la indefensión de los niños no nos dejen indiferentes, que amemos y respetemos siempre la vida humana”. Desde el pasado día 30 de noviembre y hasta el día 8 de diciembre, innumerables son las personas que en los cinco continentes tienen por costumbre realizar de manera pública o privada una novena que les sirva para prepararse para esta fiesta de la Virgen. San Josemaría Escrivá aconsejaba: “Que cada uno viviera la novena personalmente, del modo que considere más oportuno; poniendo, desde luego, más empeño en la conversación asidua con la Virgen, con un delicado esmero en la oración, la mortificación, el trabajo profesional; y procurando que los parientes, amigos y conocidos —cuantos más mejor— se acerquen a Jesucristo por medio de nuestra Madre. A Jesús siempre se va y se “vuelve” por María".