Veinte meses de prisión para los granjeros que envenenaron a un lince

Veinte meses de prisión y una indemnización de 115.000 euros. Ese es el castigo que la Justicia impone al matrimonio de granjeros de Andújar por matar a un lince con cebos envenenados. La magistrada Valle Elena Gómez considera que la entrada en la finca de los acusados fue legal. La sentencia todavía no es firme.

    22 dic 2012 / 09:11 H.

    La resolución judicial, que ayer comenzó a notificarse a las partes, da la razón a la Fiscalía y al resto de acusaciones personadas en el procedimiento (WWW-Adena, Fundación Gypaetus y la Junta). De este modo, se considera probado que Francisco C. M. y su mujer, Ramona P. L., colocaron trozos de carne de pollo en las inmediaciones de su gallinero, ubicado en un paraje cercano a las Viñas de Peñallana. Los cebos estaban untados con un potente toxicida y con grasa de sardina. Los granjeros querían acabar con la vida de todos los depredadores que entraran en su parcela en busca de una presa fácil que llevarse a la boca para alimentarse.
    No obstante, en la trampa cayó “Bornizo”, un lince ibérico macho, de cinco años de vida. El animal, que pertenece a una especie en peligro de extinción y en cuya salvación se han invertido miles de euros, dejó de moverse el 17 de octubre de 2008. Los biólogos del Proyecto Life que le seguían el rastro a través de un radiomarcador  encontraron su cadáver en la finca de Francisco y Ramona. Para acceder a la parcela, los técnicos tuvieron, literalmente, que saltar una valla de dos metros de altura que protegía el terreno. Lo hicieron rápido y sin pedir permiso a nadie, ni siquiera a un juez. Urgía entrar por si el animal estaba todavía vivo y para evitar, en caso de que estuviese muerto, que se eliminaran las pruebas del delito, esto es, que se llevaran el cadáver.
    No obstante, la defensa de los acusados solicitó a la magistrada Valle Elena Gómez la nulidad de todo el procedimiento al entender que la entrada en la finca se hizo sin autorización judicial y, por consiguiente, era ilegal. No obstante, su señoría entiende que el procedimiento para entrar se ajusta a derecho y, por ello, rechaza la petición del abogado de Francisco y Ramona.
    Con respecto al fondo del asunto, la juez tampoco tiene dudas para dictar una sentencia condenatoria, a pesar de que los acusados negaron haber colocado los cebos y dijeron que no sabían quién los había arrojado en su finca. Rafael Abolafia / Jaén Más información, hoy en la edición impresa de Diario JAEN