Vecinos exigen que se limpie el solar de las garrapatas

Salen a sus terrazas y, además de las bellas vistas de la ciudad que el casco antiguo les otorga, es inevitable toparse con un bosque salvaje.

04 sep 2015 / 09:48 H.

Metros cuadrados invadidos por una maleza que brota libremente y que ha creado un hábitat propio para todo tipo de fauna urbana. Entre las diferentes criaturas que afloran, las garrapatas son de las más temidas por sus vecinos, como se quejó en este periódico la residente Lourdes López. El malestar fue tal que ayer acudió un grupo de técnicos municipales dispuestos a poner fin al problema. Sin embargo, según cuenta una vecina, la limpieza quedará para otro momento.
Durante la mañana, los habitantes de la calle Hospitalico, ubicada en el popular barrio de La Magdalena, presenciaron la llegada de los trabajadores del Ayuntamiento, que se detuvieron ante el número 12. Se trata de un parque que permanece cerrado. Arriba se puede leer un letrero que indica que es un espacio de ocio dependiente de la Junta de Andalucía. Justo un número más arriba vive María Águila Navarro. “Los técnicos que han venido querían saber si el solar es de la Junta. Yo les he dicho que no, que es de un particular. De hecho, el parque, que está cerrado y no tiene maleza, sí es de la Administración andaluza. Así que les he invitado a que subieran a mi terraza para que vieran el estado del solar por el que nos quejamos, pero no han subido y se han ido”, cuenta Águila.
Asegura la mujer que su marido registró varias denuncias para que el propietario del solar lo limpie. “Los dueños lo llegaron a tener como un huerto, pero lo abandonaron, al igual que la casa por la que se accede desde el número 5 de la calle Hornos Mírez. Lo que queremos es que hagan una limpieza a fondo y no que corten algunos árboles y le metan fuego como han hecho alguna vez. Al final, vuelven a crecer”, indica la jiennense, para señalar que es obligatorio que tengan un mantenimiento anual. “Los que lo pagamos somos los vecinos de alrededor”, se lamenta María Águila, quien cuantifica una veintena de afectados. “Esto es un foco de infección, sobre todo porque las madres comunes de muchas casas desembocan aquí. A veces hay un olor muy desagradable”, describe la residente, quien añade otro problema: “Las raíces de los árboles también están creciendo y eso afecta a las baldosas de nuestras viviendas. Lo que tendrían que construir aquí son aparcamientos que bien los necesitamos en este barrio”, remacha.